Austeridad y pobreza

1 de febrero
Jueves IV semana

Mc 6, 7-13 Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más

Austeridad y pobreza. Dos palabras que nos pueden hacer temblar y que preferimos no tener que usar demasiado. Son, sin embargo, dos palabras a que nos ofrece Jesús para iniciar el camino de la evangelización. Austeridad porque somos discípulos de aquél que no tenía un lugar donde reclinar la cabeza. Pobreza porque manifiesta la confianza y la dependencia de Dios, que es el que actúa y realiza, con nuestros pobres instrumentos, la misión que él mismo nos confía. Dándonos un bastón, y nada más.

Fortaleced

31 de enero

Hb 12, 4-7.11-15 Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes.

Los fuertes de la comunidad pueden fortalecer las manos débiles y robustecer las rodillas vacilantes. Todos tenemos debilidades y vacilaciones, en nuestra vida. Debilidad para actuar con nuestras manos la obra de Dios, acercarnos al prójimo y cuidarle y curar sus heridas. Vacilación para ir detrás de Jesús y seguirle por el camino del despojo, de la renuncia y de la cruz. Apoyarnos unos a otros. Formamos un solo cuerpo.

Estorbos

30 de enero
Martes IV semana

Hb 12, 1-4 Quitémonos lo que nos estorba, y el pecado que nos ata

¿Puedes disponer un rato de tranquilidad? Escucha lo que nos dice la carta a los hebreos, invitándote a quitarte lo que te estorba, los pecados que te atan, y te impiden estar libre para correr la carrera de tu vida cristiana, sin retirarte, y poder alcanzar la meta- la unión con Jesús y nuestra propia salvación. ¿Qué es lo que en tu vida impide y estorba tu seguimiento de Jesús? Deja que de tu interior brote la respuesta.

 

Algo mejor

29 de enero
Lunes IV semana

Hb 11, 32-40 Dios tenía preparado algo mejor para nosotros

¿Qué es el algo mejor? ¿Qué es lo mejor que quieres recibir de Dios? Recibir el don de Jesús, ya que por la fe hemos conocido y acogido al Salvador. Fueron muchos los hombres y las mujeres que antes de Cristo vivieron por la fe, y una fe robusta, pero no alcanzaron a que sus ojos vieran al Salvador, luz para alumbrar a las naciones y gloria de su pueblo. Tenemos lo mejor: a Jesús, Dios con nosotros.

No soy

28 de enero
IV domingo

1 Cor 12, 31-13,13 Si no tengo amor no soy nada

Si no tengo amor no soy nada. Cada uno de nosotros lo ha podido experimentar en su vida. Si nadie me ama no crezco, vivo en la inseguridad, no soy capaz de desarrollarme como persona. Si yo no tengo amor, si no amo a nadie, ¿qué me pasa? Me quedo encerrado en el laberinto de mi propio egoísmo y cerrazón. Vivo como un muerto. No soy nada. No tengo ser. Si no tengo amor, no soy nada. Necesito tu amor, Señor, para amar desde la fuente inagotable del ser que no se consume.

Cobardes

27 de enero
Sábado III semana

Mc 4, 35-41 ¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?

Uno de los muchos reproches que dirige Jesús a los discípulos, y que nos podemos aplicar nosotros mismos. Casi siempre están relacionados con la falta de fe.

De una fe que penetra el corazón y moldea la vida. La fe que es confianza infinita en Dios, Padre amoroso y providente; en Jesús, que nos ofrece la salvación; en el Espíritu, que fortalece la fe, que fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve.

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Timoteo y Tito

26 de enero
San Timoteo y Tito

2 Tm 1, 1-8 Toma parte en los duros trabajos del evangelio, según la fuerza de Dios

Pablo nos invita a participar de la labor evangelizadora, al igual que hicieron Timoteo y Tito. Labor evangelizadora que es calificada como duros trabajos. Evangelizar no es algo banal, ni se trata de un juego en el que más o menos tenemos que esforzarnos o demostrar pericias. Evangelizar es participar en la dinámica de salvación de Dios, y hacerlo al igual que Jesús: dando la vida, entregándola hasta el último suspiro. Y eso solo se puede hacer según la fuerza de Dios.

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¿Quién eres, Señor?

25 de enero
Conversión de San Pablo

Hch 22, 3-16 ¿Quién eres, Señor?

Es la pregunta de Pablo… es la pregunta que tratamos de respondernos todos los cristianos. ¿Quién eres Señor?

Pablo tuvo una experiencia que le permitió contestar: tú eres el centro de mi vida, tú eres la razón de mi existencia, tú eres el que me haces ser, tú eres quien me llamas, me envías… tú eres mi fortaleza, Señor.

Dejemos un momento para respondernos a la pregunta: ¿quién eres, Señor?

Parábolas

24 de enero
Miércoles III semana

Mc 4, 1-20 Les enseñó mucho rato en parábolas, como él solía

Un amigo me señalaba que cada día deberíamos dedicar una hora a la formación, cada semana una tarde, cada mes un fin de semana, cada año una semana…Formarse a la escuela de Jesús, a su imagen y semejanza. Formarse es dedicar tiempo a aprender de Jesús, de su actuar, de su mirar, de su acercarse a la realidad. Dedicar tiempo a escuchar la Palabra de Jesús, a contemplar su actuar: una escuela afectiva.. y también a leer, a estudiar, a comprender con la razón mi fe y saber dar razón de mi esperanza.

 


 

Mi familia

23 de enero
Martes II semana

Mc 3, 31-35 El que cumple la voluntad de Dios ese es mi hermano y mi hermana y mi madre

Deseo ser reconocido por ti como de tu familia, Señor. No porque me has regalado ser hijo, como tú, del Padre, ser hermano tuyo, entrar en la comunión y en la fraternidad universal de la Iglesia. Quiero ser de tu familia porque deseo, y no siempre consigo, escuchar tu palabra y ponerla en práctica, discernir tu voluntad en mi vida y aceptarla, como la aceptó María, dichosa por ser tu madre y por cumplir tu voluntad.