Epulón

28 de febrero
Jueves II de cuaresma

Lc 16, 19-51 Había un hombre que se vestía de púrpura y lino

Ese soy yo. Esa es la humanidad engordada en la injusticia social: banqueteando en la abundancia, espléndidamente, cada día. Con miles de productos muy dispensables al alcance de la mano, y del bolsillo, en las estanterías de los supermercados. De esos mismos supermercados donde, de noche, van a revolver basura los lázaros de nuestra sociedad. Ya que tengo riquezas, señor, hazme rico en misericordia y compasión, ábreme a mi propia carne humana en el necesitado.

02.28

Dios

27 de febrero
Miércoles II de cuaresma

Salmo 30 Tú eres mi Dios

Así es. Tú eres mi Dios. Solo procedo de ti. Solo voy a ti. Solo tú Señor, eres el lote de mi heredad y mi copa. Mi suerte está en tu mano. Mi corazón es una acequia en tus manos, me conduces, me cobijas, mi fortaleza, mi escudo, mi refugio, mi consuelo, mi creador, mi salvador. Me quedo en silencio, suspendido, ante tanta verdad: tú eres mi Dios y Señor.

02.27

Oprimidos

26 de febrero
Martes II de cuaresma

Is 1,10.16-20 Buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged

Ayúdame a comprender este mandato, tan cuaresmal, desde el hoy de nuestra sociedad. Que sepa poner rostros concretos a los oprimidos, a los huérfanos, a las viudas. Que proteja los derechos de los más débiles, de los desahuciados, de los que sufren la rapiña de los bancos, de los que padecen el afán de lucro de los bancos, de los injustamente maltratados en su pobreza, de los que no tienen acceso a la sanidad pública, de los que no tienen prestaciones sociales, de los que padecen en sus carnes la crisis económica. Muéveme a entregar la vida por ellos, como hiciste tú.

02.26

Compasivo

25 de febrero
Lunes II cuaresma

Lc 6, 36-38 Sed compasivos como vuestro padre es compasivo

Es lo que te pido, Señor, que me hagas compasivo y misericordioso desde tu misericordia y compasión. Hazme mirar con tu mirad; comprender desde tus entrañas de padre. Transforma mi corazón de piedra en un corazón benevolente, en un corazón como el tuyo, dispuesto a acoger, a recibir, a perdonar. Que no juzgue, que perdone, que no condene. Ya que gusto de las maravillas de tu amor, maravíllame en ti al hacerme en ti como tú

02.25

Transfigurado

24 de febrero
II domingo de cuaresma

Lc 9, 28-36 Subió a lo alto de la montaña para orar

Es en la montaña donde te transfiguras. En el lugar del encuentro, de la epifanía; en lo alto, en un lugar apartado. Ahí subes, a la montaña, para orar. En una actitud de intimidad con el padre, en soledad sonora, abierto tu ser a la presencia amorosa, a la luz que recrea, a la manifestación de la divinidad que ocurre sin saber bien cómo, que transforma. Así nos llamas a contemplarte, en lo alto de la montaña, en oración, para ser transfigurados en ti, en la luz de tu verdad.

02.24

Novedad

23 de febrero
Sábado I de cuaresma

Mt 5, 43-48 Yo en cambio os digo

Rompes nuestras lógicas, nuestros sistemas morales, nuestra limitación a la hora de concebirte, de practicar la religión, de vivir la moral. Entras a cambiar nuestro paradigma, a revolvernos, a transformarnos. Hasta ahora se nos ha dicho una cosa, tú nos dices: más allá. No solo amar a tu prójimo, sino amar también al enemigo, rezar por los que nos persiguen. Solo así, solo en Ti, Señor, sólo como tú, seremos hijos de nuestro padre que está en el cielo, y que hace salir el sol, y baña con su luz, sobre malos y buenos.

02.23

Tú eres Pedro

22 de febrero
Cátedra de san Pedro

Mt 16, 13-19 Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo

Tú eres, Señor, y yo soy soy en la medida que soy en ti, que te reconozco como Mesías, como Dios vivo. ¿Pues cómo voy a vivir sin tu vida? ¿Cómo no voy a caer en el absurdo si tú, origen de todo sentido, de todo don, de toda existencia, no eres tan real y vivo como mi propia realidad que se vuelve a ti? Tú eres el Mesías, dice Pedro, y de su confesión de fe recibe el ser, el primado. En tu Iglesia, Señor, somos tuyos.

Buscad

21 de febrero
Jueves I de cuaresma

Mt 7, 7-12 Pedid y se os dará, buscad y encontréis

Tanto deseo de aprender a orar, tanto, y nos das siempre claves sencillas y oportunas. Pide y busca el don de la oración, y se te dará con creces lo que pides. Escucho tu voz en mi interior, moviéndome al deseo que realiza lo deseado. Tu voz, la palabra que sale de tu boca, que no vuelve a ti vacía, sino que hace tu voluntad en mi tierra bendita, que cumple tu encargo y mi petición.

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Conversión

20 de febrero
Miércoles I de cuaresma

Jonás 3, 1-10 Y vio Dios sus obras, y su conversión de la mala vida

Con toda seguridad, Señor, mis obras no acompañan a mis deseos de conversión. Por lo tanto no mires mis obas sino mis deseos, esos mismos deseos que tú pones en mi corazón, y con tu gracia vete conduciéndome hacia la conversión verdadera. Que acepte mi ser pecador, que me abra a la gran dicha de tu misericordia, por tu bondad, por tu lealtad, lava del todo mi delito. Del todo, sin reservas, sin fisuras, sin dejarme nada para mí. Que así sea.

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