hijo amado

28 de febrero
II domingo de cuaresma

Mc 9 2-10 Este es mi hijo amado, escuchadlo.

Te escucho, Jesús, amado, amante. Y también procuro decir a quien lo necesita escuchar que somos hijos amados en ti, que el Padre nos ama, que tú nos amas, que tu espíritu nos vincula a este amor, más fuerte que cualquier dificultad que podemos experimentar en nuestra vida. ¿Quién puede separarme de tu amor?

Conversión

27 de febrero
Sábado I

Mt 5, 43-48 Amad a vuestros enemigos

Ahí está el cambio. Ahí la conversión. Ahí el terreno a donde solo tu gracia puede conducirnos. Ahí la pérdida del ego. Ahí la rendición incondicional de mi fortaleza. Ahí es manifiesta que uno es, de verdad y sin disfraces, un discípulo tuyo.

Aurora

26 de febrero
Viernes i de cuaresma

Salmo 129 Mi alma espera en el Señor más que el centinela la aurora

Y así es. Mientras escribo esta oración ha comenzado a clarear, y sé que estás cerca, más cerca, en mi propia oscuridad. Aquí me ofreces tu luz y salvación, ahora llega la aurora de tu ternura entrañable, el don de tu amor.

Cambio

25 de febrero
Jueves I cuaresma

Esther 4, 17 Cambia nuestro luto en gozo

Cambia los sufrimientos de este año de pandemia en salvación. Todo lo que hemos vivido, todo lo que estamos viviendo, todo lo que viviremos, toda la realidad de este tiempo de enfermedad y muerte en la humanidad, cámbialo tú, Señor. Y para ello cámbiame a mí, pon mi corazón junto al tuyo para latir desde tu misericordia entrañable y tu salvación.

Cátedra de San Pedro

22 de febrero
Cátedra de San Pedro

Mt 16, 13-19 Tú eres Pedro

Por el Papa Francisco te pido Señor, bendícele para que siga siendo una bendición para la Iglesia, para que nos siga mostrando la alegría del evangelio, la importancia del discernimiento, la paz y la tranquilidad que da el buscarte en todas las cosas, la importancia de en todo amar y servir.

Conversión

21 de febrero
I domingo de cuaresma

Mc 1, 12-15 Convertíos

Si tú no me conviertes, Señor, ¿qué será de mí? Solo tu amor, que gotea incesante en mi vida, es capaz de ir horadando la dureza de mi corazón e irlo convirtiendo en un corazón de carne, dispuesto a acoger tu espíritu y a vivir la verdadera plenitud a la que me llamas. Conviérteme tú, Señor, llévame al desierto y desvíveme en ti.

nuevo

20 de febrero
Sábado después de ceniza

Is 58, 9-14 Cuando alejes de ti la opresión, cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo y sacies al alma afligida, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad como el mediodía. El Señor te guiará siempre, hartará tu alma en tierra abrasada, dará vigor a tus huesos. Serás un huerto bien regado, un manantial de aguas que no engañan.

Ayúdame Señor, pues sin ti nada puedo.

Tu carne

19 de febrero
Viernes después de ceniza

Is 58, 1-9 Y no desentenderte de tu propia carne

Este es el ayuno que tú quieres, Señor, el ayuno de la misericordia. Que no me desentienda de mi propia carne, del que está hambriento o sediento, desnudo, enfermo o en la cárcel, de inmigrante, del oprimido. Que comprenda que soy carne en la carne de la humanidad herida.