Tu propia carne

8 de febrero
Domingo IV

Is 58, 7-10 No te cierres a tu propia carne.

Ahora la traducción dice no te desentiendas de los tuyos. Igual ha ganado literalidad, pero ha perdido la fuerza de tu profecía, de tu mandato, de tu ser volcado para los pobres. No te cierres a tu propia carne, nos dices, porque tu carne es carne mía, habitada por mi espíritu. Así es la carne de tu hermano emigrante, pobre, sin techo, hambriento, sediento, en la indigencia, en la marginalidad. Carne divina.

Himnos

6 de febrero
Viernes III

Ecl 47, 2-13 Con todo su corazón entonó himnos, demostrando el amor por su Creador.

Que toda mi vida, señor, se transforme en un cántico de alabanza demostrando así mi amor por ti, en la realidad diaria de un rezo de la liturgia en una comunidad de sordos, desentonados, cada uno a su aire, llenos de buena voluntad.

Se hombre

5 de febrero
Jueves III

I re 2, 1-4.10-12 Ten valor, se hombre

¿Qué era ser hombre en tiempos de David, cuando próximo a morir le da este consejo, o mandato, a su hijo Salomón? Puede que lo que viene a continuación, en el texto, trate de explicarlo: Guarda lo que el Señor tu Dios manda guardar siguiendo sus caminos, observando sus preceptos…
¿Qué es ser hombre hoy? ¿Qué es ser persona? Ser prójimo del más necesitado. Amar como tú nos has amado. Amar al prójimo como a uno mismo.

Nadie es profeta en su tierra

4 de febrero
Miércoles III semana

Mc 6, 1-6 No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa

El otro día, por una nimiedad, pensé que esta frase se podría aplicar, de alguna manera, a algo de lo que estoy viviendo. Probablemente una exageración narcisista de mi parte. Que viva con naturalidad lo que vivo, que no me enrede en nada, que no se desordenen mis afectos, que viva con la libertad que tú me regalas. Es lo que te pido, Señor.

Llanto del Padre

3 de febrero
Martes III semana

II Samuel 18, 9-10. 14b. 24-25a. 31 – 19, 3 ¡Hijo mío, Absalón, hijo mío! ¡Hijo mío, Absalón! ¡Quién me diera haber muerto en tu lugar !¡Absalón, hijo mío, hijo mío!

El llanto de cualquier padre cuando muere su hijo. El llanto de tantos padres, y madres, en Gaza. La barbarie de la humanidad, el genocidio al que nos hemos acostumbrado. Y tú, Jesús mío, Hijo del Padre, dando la vida por nosotros, por amor. Hasta el extremo.

Vida consagrada

2 de febrero
La Presentación del Señor

Lc 2, 22-40 Porque mis ojos han visto a tu Salvador,(…)luz para alumbrar.

Luz de mi vida, Cristo Jesús, llévame a la claridad de Padre. Gracias por el don de la vida religiosa en tu Iglesia, gracias por la vocación que me has dado a la vida religiosa marianista, lléname de tu luz para irradiarla, con sencillez y humildad, en la realidad que me circunda. En tus manos siempre, Señor.

lo necio del mundo

1 de febrero
Domingo IV

I Cor 1, 26-31 Fijaos en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.

Esta lectura será también leída hoy en la eucaristía que celebraré en el centro penitenciario Madrid III. Y como siempre, tu Palabra se encarna en la realidad. Gracias.

Misericordia

30 de enero
Viernes III

Salmo 50 Misericordia Dios mío por tu bondad

Pones delante de nuestros ojos el pecado de David…el deseo incontrolado que le lleva al homicidio…pones delante de mis ojos mi propio pecado. Por tu inmensa compasión borra mi culpa, lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Hazme oír tu gozo y tu alegría.