La vida

22 de marzo

V domingo de cuaresma

Jn 11, 3-7. 17. 20-27. 33-45 Yo soy la resurrección y la vida

Me pongo ante ti, Señor, para escribir esta oración, un rato antes de depositar en la capilla de san José, de nuestro jardín, las cenizas de tres hermanos marianistas que murieron en otra ciudad. Y tu Palabra me llega como confirmación y certeza: tú eres la resurrección y la vida, el que cree en ti, aunque haya muerto, vivirá. Y el que está vivo y cree en ti, no morirá para siempre.

Insportable

20 de marzo
Viernes IV de cuaresma

Sab 2, 12-22 Es un reproche contra nuestros criterios, su sola presencia nos resulta insoportable

Y así seguimos. Tratando de que desaparezcan todas las personas que nos incomodan, que ponen interrogantes a nuestras actuaciones, que con su presencia y testimonio nos recuerdan que otra vida, en ti, es posible, que el evangelio nos sigue llamando a vivirlo con todo el rigor de su letra y de su espíritu.

San José

19 de marzo
San José

Mt 1, 18-21 José, no temas acoger a María

Gracias, Señor, por la figura de José, que no está muy presente en mi vida, pero que está acogiendo a María, más allá de toda evidencia, de todo escándalo, de toda ley, que acoge el fruto de su vientre, Jesús, como un inexplicable don tuyo. Gracias por su vida, silenciosa, justa, en la penumbra del misterio. Gracias por esta fiesta, que me pone ante tantos dones que recibió de ti.

Tierra reseca, agostada, sin agua

17 de marzo
Martes IV de cuaresma

Salmo 45 Por eso no tememos, aunque tiemble la tierra

La tierra lleva temblando mucho tiempo, porque la esquilmamos, la invadimos, la dejamos árida, reseca sin agua…la tierra lleva temblando mucho tiempo, llena de abusos, de injusticias, de guerras, de dolores inhumanos….la tierra, don de tu creación, que utilizamos para nuestro provecho, no para el bien común. Y en medio de tanto temblor apocalíptico, nos llamas a poner la confianza en ti.

En la luz

15 de marzo
IV domingo de cuaresma

Ef 5, 8-14 Vivid como hijos de la luz

Es la vocación a la que me llamas. Vivir como hijo tuyo, en tu luz, unido a ti. Y en estos tiempos desolados, oscuros, llenos de tinieblas y sombras de muerte, tu luz me hace ver la luz, y me hace lámpara encendida para que tu luz llegue e ilumine a quien lo pueda necesitar.

Amarás

13 de marzo
Viernes III de cuaresma

Mc 12, 28-34 Amarás

Te amaré, Señor, con todo el corazón, con todas mis fuerzas, con todo mi ser. Procuro amare así, consciente de mis limitaciones y de mi pecado. Amaré al prójimo como a mí mismo. Eso me cuesta más, pues el ego está desaforado, y uno se pone siempre en un lugar privilegiado…pero lo intento. Ayúdame, Señor, por el amor de tu nombre.