26 de junio
Viernes XII
Mt 8, 1-8 Quiero, queda limpio
Limpia, Señor, mi corazón encerrado, esclerotizado, poco entregado, egoísta, infiel…abre mi corazón a la purificación de tu palabra y tu presencia. Se tú, Señor, sanación para mis heridas, adecenta mi cuerpo, y mis lepras, para ti.









