16 de septiembre
Miércoles XXIV
Lc 7, 31-35 Hemos tocado la flauta y no habéis bailado
Tu palabra muchas veces me desconcierta, me descoloca, no sé bien qué hacer con ella, y este evangelio es una de estas veces. Hoy viene iluminado por el himno de la caridad, de pablo, en corintios, y quizá esta luz me permite comprender la melodía que emite la flauta, y el baile de la caridad, entregada, a la que me llamas.









