Cansadas y agobiadas

10 de diciembre
Miércoles II de adviento

Mt 11, 28-30 Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré

Una vez más, porque el cansancio y el agotamiento no terminan de minar a tantas personas, pongo en tus manos a todas las personas que están cansadas y agobiadas. Y hoy cuanto te escribo esta oración, recién terminada la lectura de una novela, “comerás flores”, pongo a todas las mujeres que sufren una violencia cotidiana por parte de sus parejas, una violencia teñida de falso amor. En tus manos, Señor.

Sobre tu pecho

9 de diciembre

Martes II de adviento

Is 40, 1-11 y los lleva sobre el pecho

Buen Pastor, que nos llevas sobre el pecho, que nos guardas y nos apacientas. Que no quieres que se pierda ni uno solo de los que te han sido encomendados, ni uno solo de los más pequeños. Y viendo tu ternura, tu compasión, tu atención, me pregunto que hago yo, en estos momentos de mi vida, para asemejarme a ti.

Inmaculada

8 de diciembre

Inmaculada Concepción

Lucas 1, 26-38 Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo

 Tres puntos de apoyo para celebrar hoy, y cualquier fiesta de la Virgen María, tantos donde como recibimos de ti en la persona de tu madre. La alegría de saberte actuando en nuestra historia, salvándonos. La plenitud de tu gracia en un ser humano, en María, inmaculada desde su concepción. La certeza de que tú estás, ayer, hoy y siempre, con nosotros. Amén.

Acogeos

7 de diciembre

II domingo de adviento

 Rm 4, 4-9 Acogeos mutuamente como Cristo os acogió

Me quedo con este mensaje para este segundo de adviento, la invitación a hacer lo mismo que tú has hecho con nosotros, a repetir tus hechos, y tus palabras de aliento, consuelo, compasión, apoyo y liberación. Acojámonos mutuamente, especialmente acojamos al migrante, al refugiado, al que viene de otras tierras, al que no es de los nuestros, al que igual nos incomoda. Por amor de Dios.

Gratis

6 de diciembre

Sábado I de adviento

Mt 10,6-8 Gracias habéis recibido, dad gratis

Amor gratuito el tuyo, amor generoso, amor a manos llenas. Así derramas tu amor sobre nosotros. Y ese amor llama al amor gratuito, generoso, desprendido, abierto, acogedor. Que tu amor me ayude a vivir en el amor comprometido con los más descartados de nuestra sociedad. Gratuitamente.

Confiad

4 de diciembre

Jueves I de adviento

Is 26, 1-6 Confiad en el Señor, porque el Señor es la roca perpetua

Confiad siempre en Dios, confiad siempre en Dios, es el camino recto, la roca perpetua sobre la que se asienta el mundo, el baluarte donde me salvo. Ayúdame, Señor, a confiar solo en ti, y vivir desde la confianza más radical. En tus manos.

Dignidad humana

3 de diciembre

Miércoles I de adviento

Is 25, 6-10 este es el Señor en quien esperamos

Te esperamos más allá de la muerte, que aniquilarás, según nos dice el profeta en este texto que hoy nos brindas. Escuchaba hace poco una frase de Simone weil: “el ser humano tiene un destino de vida eterna, por eso merece un respeto.” El respeto por prate de quien esperamos en ti, que nos lleva a considerar inalienable la dignidad de cualquier ser humano, haya hecho lo que haya hecho, porque su ser es un don tuyo, que le ha hecho hijo en tu propio amor.

isaías once

2 de diciembre

Martes I de adviento

Is 111, 1-10 Habitará el lobo con el cordero

Este texto de Isaías once me ha acompañado desde hace casi cinco décadas…En un lugar concreto de la sierra de madrid tuvimos el deseo de vivirte, Señor de la vida, con este espíritu de armonía universal, de acogida en la diversidad, de hospitalidad sin límites, de integración de contrarios. Un tiempo con una propuesta de vida religiosa singular, luego, como tantas cosas, decayó en el olvido. Sea lo que sea, Señor, te doy las gracias.

Tu gloria

1 de diciembre

Lunes I de adviento

Is 4, 2-6 la gloria será un baldaquino y una tienda, sombra en la canícula.

Tantos años viviendo el adviento y es la primera vez que me haces caer en este versículo de Isaías. Tu gloria como baldaquino, como tienda que da sombra en la canícula, refugio y abrigo de la tempestad y de la lluvia.  Vienes y acampas entre nosotros, pones tu tienda al sol para que encontremos en ella brisa en las horas de fuego, en medio de este otoño invernal que se extiende por nuestro mundo.