Sed de ti

9 de marzo
Lunes III

Sal 41 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo

Me pregunto, al rezar con este salmo que tanto me ayuda a expresar mi anhelo de ti, cómo es mi deseo de ti, dónde se encuentra, cómo lo hago realidad en mi vida, más allá de las palabras, cómo transforma mi existencia, cómo la convierte en un dardo amoroso que busca tu vida. Ayúdame a darte una respuesta real.

Tu don

8 de marzo
III domingo de cuaresma

Jn 4, 5-42 Si conocieras el don de Dios

Tu don. El don de tu presencia en mi vida. El don de la fe que me permite creer, y saber en el corazón, que estás en mi vida, que me vivificas, que la esperanza no defrauda, que eres un Dios bueno y rico en misericordia, cercano y fiel, a pesar de mis debilidades samaritanas. Gracias, Señor, por tu don, que eres tú mismo.

Bendice al Señor

7 de marzo
Sábado II de cuaresma

Salmo 102 Bendice alma mía al Señor

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa, y te colma de gracia y de ternura. No hace falta más, Señor. Rezo este salmo en nombre de los moribundos. Bendice alma mía al Señor.

Recuerdo

6 de marzo
Viernes II de cuaresma

Salmo 104 Recordad las maravillas que hizo el Señor

A esto me invitas, con el responsorio del salmo de hoy. Que recuerde tus maravillas, Señor, todas tus maravillas, las maravillas que has hecho en mi vida, las que haces, las que harás. Que me una a la corriente de tu gracia, que es siempre fuente de alabanza, de don, de amor.

Esclavo

4 de marzo
Miércoles II de cuaresma

Mt 20, 17-28 el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo

Es la dinámica de tu reino, la propuesta del evangelio, que no termino de comprender con la vida, con mis opciones, con mi manera de actuar. Que te mire, Señor, sin descanso, para comprender el misterio de tu entrega. En la que solo tu gracia me puede hacer participar.

Servidor

3 de marzo
Martes II de cuaresma

Mt 23, 1-12 El primero entre vosotros será vuestro servidor.

Servidor. Ese es mi lugar. Sin otra pretensión. Que la de estar a tu servicio, sirviendo a los que más lo necesitan, en su enfermedad, en su soledad, en su dolor, en su marginación. Y en ellos, servirte.

Rebosante

2 de marzo
Lunes II de cuaresma

Lc 6, 36-38 con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros

Hazme generoso en el dar, dame el don de la misericordia, de la apertura a los demás, de la entrega sin medida, de la medida colmada, remecida, rebosante. Aleja de mi la cicatería, el cálculo, la estrechez de miras. Dame de tu propio ser para ser como tú.

Transfigurados

1 de marzo

II domingo de cuaresma

Mt 17, 1-9 Se transfiguró delante de ellos

Celebraré la eucaristía en la cárcel, como todos los domingos, delante de un mural que te representa transfigurado, copia de un icono clásico, junto con Moisés y Elías, y Pedro, Santiago y Juan asombrados de tanta luz, de tanta manifestación en el amor. Tú eres mi hijo, el amado, es la palabra que diriges a cada uno de los internos, vivan lo que vivan, hayan hecho lo que hayan hecho. Os pido que recéis por ellos.

Enemigos

28 de febrero

Sábado I de cuaresma

Mt 5, 43-48 amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen

Con una claridad meridiana nos invitas, nos pides, mejor dicho, a amar a nuestros enemigos. Igual no tengo enemigos declarados, pero si que tengo personas que me caen peor, que están en las antípodas de mi pensamiento, que me ponen nervioso, que me resultan pesadas, cargantes, insoportables…por todas ellas rezo, Señor, y las pongo en tus manos. Y rezo también por mí, para que sea capaz de amarlas.

Centinela

27 de febrero

Viernes I de cuaresma

Salmo 129 Mi alma aguarda al Señor más que el centinela a la aurora

Me gusta, cada día, ver cómo la noche es vencida por la claridad del resplandor del nuevo día. Y muchas veces rezo, en ese momento de alba, recuerdo esta frase del salmo, que pones tú en mi boca. Te aguardo, Señor, como el centinela la aurora, esperando tu llegada, tu luz y tu esplendor, que iluminan a los que vivimos en tinieblas  y en sombras de muerte.