1 de setiembre
Martes XXII
I Cor 2, 10b-16 Para que conozcamos los dones que de Dios recibimos
Después de un mes ausente, Señor, vuelvo a dirigirme a ti, que estás siempre presente en mi vida. Y lo hago para agradecerte esta palabra con la que inicio un nuevo curso. Me hablas de conocer tus dones, de tu Espíritu que sondea mi más íntima intimidad, de ser una persona espiritual, de tener la misma mente, la misma mirada, el mismo corazón, que tuviste tú. Que así sea.








