Palabra fecunda

12 de julio
Domingo XV

Is 55, 10-11 así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía

Tu Palabra, Señor, que riega mi tierra y la enriquece sin medida. Tu Palabra que llega a mi cada día, y pone tu semilla en mi vida, para hacerme más tuyo, y menos mío. Tu Palabra, que me contrasta, que me mueve, que me ordena, que me da criterios de actuación, que me refresca, que me descansa. Tu Palabra, Señor, tu don en mi vida.

San Benito

11 de julio
San Benito Abad

Pr 2, 1-9 Hijo mío, si aceptas mis palabras, si quieres conservar mis consejos, si prestas oído a la sabiduría y abres tu mente a la prudencia; si haces venir a la inteligencia y llamas junto a ti a la prudencia; si la procuras igual que el dinero y la buscas lo mismo que un tesoro, comprenderás lo que es temer al Señor y alcanzarás el conocimiento de Dios.

Así todos los monjes y monjas benedictinas, todos los que viven entregados a ti en el ora et labora. Por ellos te pido hoy, Señor.

Misericordia

10 de julio
Viernes XIV

Salmo 50 Misericordia, Dios mío, por tu bondad

Me acerco a ti en mi nombre y en el nombre de todas las personas que comenten iniquidades, que abusan de los demás, que abusan de las conciencias, de los cuerpos, que abusan espiritualmente; te pido perdón por todo el mal que hacemos cuando no dejamos libertad de conciencia, cuando manipulamos, cuando tratamos de controlar a los demás. Misericordia, Dios mío, por tu bondad.

Curad

9 de julio
Jueves XIV

Mt 10, 7-15 Curad enfermos….

¿Cómo proclamar que ha llegado tu reino? Es muy sencillo, nos señalas: curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis. A eso nos llamas, en el día a día…y muchas veces nos perdemos en tantas disquisiciones inútiles. Haznos sensibles al dolor, a la enfermedad, a la depresión, al sufrimiento moral…inspíranos el gesto y la palabra oportuna, para anunciar el evangelio de la alegría.

Cerca

8 de julio
Miércoles XIV

Mt 10, 1-7 Id y proclamad que ha llegado el reino de Dios

Si ayer te pedía vocaciones para tu Iglesia, hoy te pido que estas personas, que cada uno de nosotros, siga yendo a predicar tu evangelio a todas las criaturas, que lleguemos hasta el confín de la tierra para que experimenten la liberación de tu salvación, la belleza inconmensurable de tu Reino. Gracias, Señor.

A la mies

7 de julio
Martes XIV

Mt 9, 32-38 rogad al dueño de la mies que envíe trabajadores a su mies

Es el ruego, Señor, que cada día te dirigimos. Envía hombres y mujeres que sigan dando testimonio de tu evangelio con su vida, con su palabra, con su fe, con su esperanza, con su caridad. Fortalece la vocación laical dentro de la iglesia, sigue regalándola religiosas y religiosos, sacerdotes, que cumplan fielmente la misión que les encomiendas. Envía vocaciones a tu Iglesia, Señor.

Desposado

6 de julio
Lunes XIV

Os 2, 16. 17b-18. 21-22 me desposaré contigo para siempre

Desposado, desposada, en justicia y en derecho, en misericordia y ternura, en fidelidad y conocimiento de ti. Desposado en tu abrazo, desde la juventud, desposada en el amor de tu nombre, esposo mío, amado, mío, señor mío, mi salvador.

Triunfador y pobre

5 de julio
Domingo XIV

Zc 9, 9-10 Salta de gozo, viene tu rey, justo, triunfador, pobre

Esta es tu dinámica, Señor: siempre, justo, siempre misericordioso, y triunfador porque te haces pobre, y nos das la vida porque la ha has entregado, y has muerto en la cruz. Es la dinámica que tantas veces me cuesta abrazar, Señor. Por eso te pido, una vez más, tu amor y tu gracia, que ellas me bastan para seguirte.

Odres nuevos

4 de julio
Sábado XIII

Mt 9, 14-17 el vino nuevo se echa en odres nuevos

Esta frase, Señor, la hemos aplicado muchas veces a la vida religiosa, a la manera de responder a los signos de nuestros tiempos, a las circunstancias que nos tocan vivir. Son tiempos nuevos, que necesitan odres nuevos; no es la novedad por la novedad, sino la novedad que viene de estar pendientes de tu voluntad, abiertos al discernimiento, a la fidelidad creativa. Ayúdanos, Señor.

Sin haber visto

3 de julio
Santo Tomás, apóstol

Jn 20, 24-29 «Bienaventurados los que crean sin haber visto»

Ahí estoy, Señor mío y Dios mío, entre los que creen sin haber visto. Ya con eso gozo de la bienaventuranza que tú me ofreces. No he visto pero te he experimentado, no se bien cómo, vivo y vivificante en mi vida. Gracias por el don de la fe, por haberme dado ojos en el corazón para comprender las maravillas de tu presencia en mi vida.