El amor

8 de enero
Sábado después de Epifanía

I Jn 4, 7-10 en eso consiste el amor

En que tú nos has amado primero. Maravilloso don. Gracias por tu amor, Señor, que me da la vida. Hazme amante de tu propio amor, amado amoroso, cauce de tu amor y de tu misericordia en tu nombre.

Carnal

7 de enero
Viernes después de Epifanía

I Jn 3, 22-4,6 Todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en la carne es de Dios

Tú, Señor, tan carnal. Tú tan humano en tu divinidad. En mi propia carne manifestándote. Esa carne que de pequeño era tan horrible junto al mundo y el demonio; esa carne rebelde; esa carne que tantas veces se contrapone en tu Palabra con el espíritu. En esa carne mía, tan carnal, tan humana, donde pones tu morada.

Epifanía

6 de enero
Epifanía de Nuestro Señor Jesucristo

Mt 2. 1-12 Cayendo de rodillas lo adoraron

Gesto ungido de los magos, gesto de amor, esto de admiración, gesto de veneración. Gesto de gratuidad. Asombro y manifestación. Y tú, tan sencillo como todo lo cotidiano, donde cada día te estás manifestando.

Encontrado

4 de enero
Martes antes de Epifanía

Jn 1, 35-42 Hemos encontrado al Mesías

Te he encontrado porque me has encontrado. Tan íntimo, tan cercano, tan entrañado, tan entrañable, tan en mi propia respiración. Me encuentras pecador, me encuentras distraído, me encuentras envuelto en demasiados ropajes…tanto te da…me encuentras y me ofreces en tu amor tu salvación.

Visto

3 de enero
Lunes antes de Epifanía

Jn 1, 29-34 Yo lo he visto

Yo lo he visto, con los ojos de la fe, de la esperanza, de la caridad. Lo he visto porque se ha dejado atisbar detrás de mis celosías. Lo he visto cuando me he acercado a uno de estos mis pequeños hermanos, los enfermos, los que están en la cárcel, los que pasan hambre, o sed, los refugiados…lo he visto sin que yo sepa cómo, pero se que te he visto. Y por eso doy testimonio de ti, de tu bondad, de tu cercanía, de tu amor. Estás con nosotros.

Tu luz

2 de enero
II domingo de Navidad

Jn 1, 1-18 La luz brilla en las tinieblas

Tu luz, Señor, siempre tu luz, y también mis tinieblas. Tinieblas iluminadas por la claridad de tu presencia, que da visibilidad, que es faro, que muestra una presencia cercana, reconfortante, un lugar donde ponerme a salvo. Tu luz, Señor, que me habita. En el interior estás tú, invitándome a dejar de vivir opaco a tu resplandor, al fulgor de tu verdad, a tu ser todo de amor.

Ultima hora

31 de diciembre
Octava de Navidad


I Jn 2, 18-21 Es la última hora

Hoy la última hora del año. Gracias por cada instante vivido. Perdón por tanta gracia y bendición desperdiciada. Poco todos sus momentos, como he ido haciendo cada día, en tus manos. El tiempo en tus manos. Soy tuyo: mi cuerpo, mi vida, mi alma, mis entrañas y afición, dulce esposo y redención, pues por vuestro me ofrecí, ¿qué mandáis hacer de mí?

Con nosotros

30 de diciembre
Octava de navidad

Lc 2, 36-40 La gracia de Dios estaba con él

Cuando tú me mirabas la gracia en mi tus ojos imprimían por eso me adamabas y en eso merecían los míos adorar lo que en ti vían. Pues tú estás conmigo y tu gracia me acompaña.