El siervo

6 de julio
Sábado XIII

Mt 12, 14-21 nadie escuchará su voz por las calles

Tú, el siervo, el elegido, el amado, que no porfías, que no gritas, que no romperás la caña cascada ni apagarás el pábilo vacilante. Ante tanto abuso de poder, de autoridad, ante tanta manipulación, tú el siervo sufriente. Y es a ti, manso y humilde de corazón, al que sigo. Dame tu amor y gracia, que ellas me bastan.