De Jesús

15 de octubre
Santa Teresa de Jesús
Salmo 88 Cantaré eternamente las misericordias del Señor

Eso hizo Teresa de Jesús. Cantar a la hermosura que excede a todas las hermosuras. Proclamar que tú, Señor, juntas quien no tiene ser con el ser que nos se acaba; sin acabar acabáis, sin tener que amar amáis, engrandecéis nuestra nada. Teresa con sus escritos, con su vida, con sus fundaciones, con su sentido común, con su ser mujer, con su entrega generosa, Teresa llena de ti, la de Jesús. Un buen momento para acercarnos a esta doctora de la Iglesia, que nos cura con sus sencillez: nada te turbe, nada te espante, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, solo Dios basta.

Si morimos con El

14 de octubre
Domingo XXVIII

2m 2, 8-13 Si morimos con él viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él.

Dos frases en condicional que nos ponen delante de Jesús, nuestra buena noticia, nuestro evangelio, la Palabra dada. Dos frases en condicional que nos hablan de la posibilidad de morir con Cristo, renunciando, sacrificando, donando nuestra vida en manos del Padre, unidos a Jesús, por su Reino. Si vivimos así, muriendo, nos abrimos a la vida. Si perseveramos en este don, que es regalo y responsabilidad, reinaremos con Cristo en el reino de la dicha y de la paz. Que así sea.

Dichoso

13 de octubre
Sábado XXVII

Lc 11, 27-28 Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron

Aunque el elogio es desplazado por Jesús hacia los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen, quiero quedarme en el grito, tan auténtico, tan lleno de verdad, de la mujer que entre el gentío levanta la voz para alabar a la madre de tal hijo. En este momento quiero acercarme a la llena de gracia: bendita tú entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre Jesús. No dejes de darme a tu Hijo, María.

Con María

12 de octubre
Nuestra Señora del Pilar

Hch 1, 12-14 Todos ellos se dedicaban a la oración en común, con María, la madre de Jesús

El Pilar, advocación mariana especialmente querida para la familia marianista pues nuestro fundador, el P.Chaminade, rezando el Zaragoza ante la Virgen, recibió el don del carisma marianista. Hoy te invito a formar una comunidad de oración común, junto con María, al igual que los primeros apóstoles. Y pedirle a su Hijo, para cada uno de nosotros, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor.

Visitar enfermos

11 de octubre
Jueves XXVII

Mi 3, 13-20 Me compadeceré de ellos

Paisana de Madrid, Santa Soledad Torres Acosta tiene la gracia de compadecerse del enfermo, de servirte con amor generoso, Señor, cuando les visitaba, de descubrir tu presencia en los que sufren. Estuve enfermo y vinisteis a verme. Se acercó al enfermo en su propio hogar, allí les atendía y derramaba el bálsamo de la caridad. Su ejemplo, Señor, me mueve hoy hacia el mundo de la enfermedad.

Morir

10 de octubre
Miércoles XXVII

Jon 4, 1-11 Más me vale morir que vivir

Indignado Jonás con la vida que Dios ha regalado gratuitamente, como siempre, a los habitantes de Nínive, tras su conversión,  se encierra en su propia quemazón, se consume y desea su propia muerte, lejos de Dios, del perdón y de la misericordia. Un corazón de piedra rompe la vida, la deshace. Desesperación del que prefiere la muerte a la vida, vivir en sí en vez de morir contigo. Pongo en tus manos, Señor, a todos los cansados de sí mismos, de su propia vida.

Convertirse

9 de octubre
Martes XXVII

Jonás 3, 1-10 Que se convierta cada cual de su mala vida

Tras la predicación de Jonás el rey de Nínive se da cuenta de su pecado y desea cambiar. Con él toda la población se arrepiente, ayuna y hace penitencia, se vuelva Dios. No tenemos a Jonás, tenemos al mismo Jesús, Hijo de Dios, proclamando el año de gracia, el Reino de Dios entre nosotros, invitando a la conversión y a creer en el evangelio. ¿Qué respondo? ¿Qué estoy dispuesto a cambiar, hoy, de mi vida?

Levántate

8 de octubre
Lunes XXVII
Jonás 1,1-2, 1 Levántate e invoca a tu Dios

Jonás no ha podido caer más bajo: no se ha levantado para ir a la misión que Dios le encomendaba, sino que baja hacia la costa, coge un barco, huye hacia el fin del mundo ( Tarsis), desciende a la bodega del barco, bajo el nivel del mar, se hunde en el sueño…Desentenderse de Dios le hace desentenderse de la realidad, de la tormenta, del peligro de muerte. Y vuelve a escuchar: levántate, invoca tu Dios. Tú, Señor, no cesas de darme oportunidades…

Reavivar el don

7 de octubre
Domingo XXVII

2 Tm 1,6-8 Reaviva el don de Dios

Tengo tu don, Señor. Desde el seno materno tu me has ido entretejiendo con tu gracia. Agua viva; fuego vivo que llamea en mi interior, que ilumina, que calienta. A veces demasiado tenuemente, casi imperceptible. Pero está. Y hoy me recuerdas que puedo reavivarlo, hacer que de los rescoldos brote una llamarada, que en las cenizas renazca el fuego, que nunca ha terminado de consumirse. Tu don, Señor, reavivado.

Vuestros nombres

6 de octubre
Sábado XXVI

Lc 10, 17-24 Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo

Gozar de esta alegría profunda, que a veces se manifiesta en una sonrisa, en una mirada llena de bondad, en ternura y comprensión de la vida, sea lo que sea.  Gozar de la verdadera alegría, que procede de ti, y no se encierra en palabras que se dicen, sino que anida en el corazón. Gozar con la alegría de saber que soy nombrado por Ti, que estoy en la palma de tu mano, que me proteges a la sombra de tus alas, que me miras y al decir mi nombre me das el ser y la vida. Estar alegre con la alegría de la gente sencilla; estar alegre, como María, porque tú estás conmigo.