30 de julio
Jueves XVII
Jr 18, 1-6 Lo mismo que está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano
Padre, me pongo en tus manos, haz de mi lo que quieras, sea lo que sea, te doy las gracias. Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, con tal que tu voluntad se cumpla en mi y en todas tus criaturas. No deseo nada más, padre. Una vez más, como cada día, escribo esta oración y pongo mi vida en ti. Cuando está terminando este curso, uno más, con estas oraciones que hago ante ti, Señor y Dios nuestro.
