2 de julio
Jueves XIII
Mt 9, 1-8 «¡Animo, hijo!, tus pecados están perdonados»
Cuando recibo tu perdón sacramental, cuando pongo mi vida delante de tu misericordia y me dejo renovar por ella, cuando te doy gracias por tanta gracia como recibo, a pesar de mis pecados, recibo tu ánimo, tu perdón y tu paz. Gracias, Señor, porque me amas como soy y me sueñas mejor.
