Incendios

28 de julio
Martes XXII

Jr 14, 17-22 Mis ojos se deshacen en lágrimas, de día y de noche no cesan: por la terrible desgracia

Pongo ante ti, Señor, a todas las víctimas de los incendios que están asolando, desde hace semanas, España, y otros lugares de nuestro mundo, recalentado. Esta vez me ha tocado, de alguna manera, relativamente cerca, y aunque no hemos sido confinados, ni evacuados de la casa familiar de verano, en San Lorenzo de el Escorial, he podido vivir la incertidumbre, la dificultad de asumir una realidad que, cada vez, se presenta más apocalíptica. El caos que provoca el fuego. En tus manos, Señor.