26 de julio
Domingo XVII
I Reyes 3, 5.7-12 Concede pues, a tu siervo, un corazón atento
Este es el corazón que pongo ante ti, Señor, en tus manos, con el deseo que me des atención, una atención amorosa, para conocer tu presencia en mi vida, en mi historia, en la vida, en la historia. Atención para no vivir disperso, divertido, fuera del lugar donde tú estás. Un corazón atento, en ti, Señor.
