31 de enero
Octava de Navidad
Jn 1, 1-18 En la Palabra había vida
Gracias, Señor, por tu Palabra, que ha llegado hasta mí cada día de este año, y me ha dado vida.
Perdona todas las ocasiones en que no la he acogido en mi seno y la he hecho carne en mí. Perdona cuando la he utilizado según mis apetencias o conveniencias.
Dame el don, de acogerla cada día más vacío de mí, y hacerla vida.

¡¡Gracias Señor, por el regalo de tu Palabra!!
Hoy tengo motivo doble para agradecerte este regalo tan inmerecido. Para mi tu Palabra es mi alimento, aunque en ocasiones te falle, te amo con toda mi alma.¡¡Gracias por un año más de mi vida!!