El hermano

10 de enero
Feria de Navidad
1 Jn 4, 19-5,4 Si alguno dice amo a Dios y aborrece a su hermano es un mentiroso

En el hermano, en la hermana,  en el que tengo más cerca, en el que habita en mi propia casa y a veces no está en mi corazón. En el que piensa distinto de mí, en el que mis incoherencias se ponen de manifiesto. En el que suscita mi agresividad, en el que pone en duda mis verdades, en el que me altera, en el que me incordia, en el que me odia, en el que me impacienta y me desespera, en el que no amo…en esa persona, tan temida, se pone a prueba el amor que digo tener por Dios.

Adela de Batz, fundadora de la Familia Marianista, amó a Dios y al prójimo. Hoy recordamos su paso a la vida.

Amar en plenitud

9 de enero
Feria de Navidad

1 Jn 4, 11-18 Si nos amamos unos a  los otros Dios permanece en nosotros…

…y su amor llega a la plenitud. Amor que reconcilia,  amor que perdona, amor que crece, amor que atiende, amor que acepta, amor que escucha, amor paciente, amor que renuncia y se sabe sacrificar, amor que no busca el propio bien sino el del amado, que encuentra su gozo en amar sin reservas y sin buscar nada más que el objeto de su amor desinteresado…amor de Dios, amor que me llama a amar y me da la plenitud.

De Dios

8 de enero
Feria de Navidad

 1 Jn 4, 7-10 El amor es de Dios

Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios, porque Dios es amor. Dios es el amante que desborda nuestro ser con su amor, que nos lo ofrece sin reservas, que nos lo regala en Jesús, recién nacido, frágil y fuerte en la debilidad de su amor. Dios es el amante que me ofrece su amor para que ame como él, pues solo desde él puedo amar con verdadero y gratuito amor. En su amor me hace vivir para darme. Desde su amor soy.

Creer

7 de enero
Feria de Navidad

1Jn 3, 22-4,6 Este es su mandamiento: que creamos

Creer en Jesús y amarnos unos a los otros, es el mandamiento que recibo hoy, al inicio de este trimestre, tras las vacaciones de Navidad. Creer, confiar, aceptar. Con bondad y con sencillez. Recibiendo y entregando. Acogiendo el don de Dios, que me llega cada día, aunque muchas veces no sea capaz de verlo, para entregarlo a los que me rodean. Con amor. Sin esperar nada a cambio.

Epifanía

6 de enero
Epifanía del Señor

Mt 2, 1-12 Cayendo de rodillas le adoraron

A ti, hermosura infinita, que hoy te manifiestas como luz del mundo, luz que ilumina los confines de la tierra.  La gloria de Dios amanece sobre nosotros, como resplandor de la aurora. Y mi corazón se asombra y se ensancha, aturdido de poder contemplar tanta belleza, tanto misterio en tan poco y tan pobre. Te revelas Señor. En belleza y majestad. Y me abro a tu amor infinito y te adoro.

Pero…

5 de enero
Tiempo de Navidad

1 Jn 3, 11-21 Pero…

…si uno tiene de qué vivir, y viendo a su hermano que pasa necesidad, le cierra las entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabras y de boca, sino de verdad y con obras.

Escucho tu Palabra, Señor, en la víspera de Reyes, gran fiesta del regalo. Y veo al vagabundo, subsahariano, acostado en la calle, hecho un ovillo junto a un portal, pobre de solemnidad.. Y me dejas con tu palabra, hecho carne.

 

 

Venid y veréis

4 de enero
Tiempo de Navidad
Jn1, 35-42 Venid y lo veréis

Así respondes a mis preguntas ¿dónde vives, donde moras, dónde estás, dónde dónde dónde? Y me invitas ir hasta Ti, pobre en Belén, a ponerme en camino como los magos de oriente, a dejar los lugares donde vivo instalado y seguro, en ir hacia lo desconocido, pues ahí, en un pobre portal, en donde menos me lo espero, estás tú. Llámame, Señor,  y quítame las ataduras para que pueda ir y verte.

Testimonio

3 de enero
Tiempo de Navidad

Jn 1, 29-34 Y yo lo he visto y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

Que te vea, Señor. Continúo con la oración de ayer pidiendo que abras mis ojos a tu presencia que alienta, que infunde vida que manifiesta sin reserva tu ser salvación para cada uno de nosotros. Que te vea, Señor, en lo escondido de mi corazón y en los acontecimientos de cada día. Dame, Señor, una mirada de fe para poder dar testimonio de ti, de que eres el Hijo de Dios que ha venido para darnos vida, y vida abundante.

No le conocéis

2 de enero
Tiempo de Navidad
Jn1, 19-28 En medio de vosotros hay uno que no conocéis

Estás en medio de nosotros, Señor, y no te conocemos porque no te vemos en nuestros hermanos más necesitados; no te vemos en medio del consumo desaforado de estas fiestas que cada año son un poco más paganas en esta cultura nuestra globalizada; no te vemos en lo profundo de nuestro ser, incapaz de hacer silencio, de parar, de contemplar. No te vemos, Señor, y no te conocemos, y ni te amamos ni te servimos. Y sigues viniendo a nosotros, y nos invitas a ponernos en camino y adorar.

Santa María, Madre de Dios

1 de enero de 2008
María Madre de Dios

Lc2, 16-21 María conservaba todas estas cosas en su corazón

Conservaría todos los misterios relacionados con el nacimiento de Jesús, que seguimos celebrando. Conservaría las palabras de amor que Dios pronunció sobre ella, palabras de bendición, y que nos llegan también a nosotros, dichas por Jesús, desde el regazo de María, al principio de este año, cuando vamos a adorarle: “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz” Y se que haces realidad esto en mi vida. Gracias.