19 de abril
III domingo de Pascua
Lc 24, 13-35 ¿No ardía nuestro corazón…?
En la semana de pascua este versículo daba lugar a mi oración. Y hoy lo repirto. Porque mi corazón arde por ti, Señor, y se consume, con llama viva en ocasiones, con los rescoldos de esa llama muchas veces. Arde mi corazón con tu presencia viva, que me vivifica, aunque yo no sepa cómo. Arde mi corazón con tu palabra. Arde mi corazón en la eucaristía, cada día. Gracias, Señor.
