Gloria

11 de diciembre
Martes II de adviento
Is 40, 1-11 Se revelará la gloria del Señor

Gocémonos, amado, y vámonos a ver en tu hermosura. Gocemos con la promesa que nos haces; regocijémonos con la alegría a la que nos llamas. Dentro de poco  en dos semanas, tu gloria, tu ser de Dios, se revelará en lo inaudito: un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. ¿Qué hago para prepararme a tanto como me vas a dar? Manifiestas tu gloria, Señor, en medio de nuestro mundo, en nuestra sociedad. Vámonos a ver en tu hermosura.

Abenduak 11.-Abenduko II asteartea.

Is.40,1-11 Jaunak agertuko du bere aintza.
Goza gaitezen, maitale, eta ikus dezagun zein zaren ederra ! Goza dezagun egiten diguzun promesaz ; poztu gaitezen isurtzen diguzun alaitasunez . Bi aste barru, zure aintza, zure Jainko izana, sinestsi ezinekoan agertuko da: zapiekin bildu eta aska batean etzana dagoen haurtxo batean. Nola prestatuko naiz, hain dohain ederra onartzeko?. Gure munduaren erdian, agertu, bai, Jauna, zure aintza, gure gizadia honetan. Hor bertan ikusiko dugu zure ederra.

 

Mirad

10 de diciembre
Lunes II de adviento

Is 35, 1-10 Mirad a vuestro Dios

A eso somos invitados, a ver la belleza del Señor, la gloria de nuestro Dios. En un niño pequeño y pobre, que viene; en un desierto y un yermo, que se regocijarán; en el páramo, que florecerá. ¿Cómo ver la gloria en lo pequeño y efímero? ¿Cómo contemplar la belleza en el desierto estéril, en la pobreza sin horizonte? Ahí estás tú, Señor, invitándonos a mirar. Mirad, abrid los ojos, ved. Estoy en medio de vosotros, mirad a vuestro alrededor, que llego.  Si por ventura vieres…
 

 

-Abenduak 10- Abenduko II astelehena

Is. 35,1-10 Begira zuen Jainkoa.
Jainkoa begiratzera deitzen gaitu. Gure Jainkoaren ederra eta aintza begiratzera! Datorren ume txiki eta pobrean; poztutzen diren basamortu eta eremuan; loretzen den mortuan. Nola txikian eta iragankorretan zure aintza, ikusi? Nola ausnartu ederra basamortu antzuan, etorkizunik gabeko pobrezian?. Hor zaude, zu, Jauna, begiratzera gonbitatzen. Begiratu, zabaldu begiak, ikusi. Zuen artean nago, zuen inguruan nago, banator!
Etorriko ba zinake…

 

Fuente

9 de diciembre
II Domingo de adviento
Rm 15, 4-9 Dios, fuente de toda paciencia y consuelo

Que yo se la fuente que mana y corre, y la fuente eres tú, Señor, origen de todo bien, manantial perpetuo. Hacia ti, que vienes abundantemente, fuente llena del agua de la vida, que riegas mi tierra, que la enriqueces sin medida, hacia ti que vienes, vengo a pedirte, Señor, fuente de toda paciencia y consuelo, que me ayudes a ser paciente en todas las adversidades de la vida, que me ayudes a consolar con el consuelo con el que tú me consuelas.

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Abenduak 9- Abenduko II Igandea

Rm. 15,4-9, Jainkoa pazientzia eta kontsolamen ororen ituburua.
Ezagutzen baitut ur-bizia sortzen duen iturburua zara, Jauna, on guztiaren hasera, betidaniko eta betirako iturburua. Zuregana, oparo zatozkidana, bizitzako urez zarena,natorkizu, Jauna. Nire lur elkorra ureztatzen duzu, oparo aberasten duzu, pazientzia eta kontsolamen ororen iturburua zeran Horreri, eske nator; Lagundu nazazu eramanpenez eramaten bizitzako kontraesan guztiak; lagundu bai, zuregandik jasotzen dudan kontsolamenez, nire ingurukoek kontsolatzera.

 

Inmaculada

8 de diciembre
Inmaculada Concepción de María

Lc 1, 26-38 Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo

Está contigo, María, desde el momento de tu nacimiento, colmándote de gracia y de ternura. Está contigo, y por eso te llama, ven, ábrete a mi luz, celebra y goza con mi redención, abre tus entrañas a la fuerza de mi Espíritu, dame cabida en tu carne, dame posada en tu ser, dame a luz y dame al mundo para que todos reciban de ti el sol que nace de lo alto, al príncipe de la paz, la aurora de la salvación. Tú me dices que se haga según mi Palabra. Que todo se haga, María, conforme a tu fe. Por eso, alégrate.

 

 

Fe

7 de diciembre
Viernes I de adviento

Mt 9, 27-31  Que os suceda conforme a vuestra fe

Una vez más acudo a ti y con sencillez trato de decirte: “ten compasión de nosotros”. Y tú me respondes con una pregunta: “¿Crees que puedo hacerlo?” y la pregunta se hace eco que retumba en mis entrañas: ¿Creo, Señor, que tú lo puedes todo? ¿Creo que tú puedes generar en mi interior cauces de transformación? ¿Creo que el desierto se convertirá en un vergel? ¿Cero que los oprimidos volverán a alegrarse? ¿Creo que los pobres gozarán contigo? Que te suceda conforme a tu fe.

 

Abrid

6 de diciembre
Jueves I de adviento

Is 26, 1-6 Abrid las puertas

¿Qué puertas tengo que abrir en mi vida para acogerte? ¿Qué puertas para que cuando llames mi posada no se cierre sin misericordia, sin conocimiento, sin sensibilidad? ¿Qué puertas tengo que abrir, Señor, para que pases cuando llamas?  Bien las conozco, pues llamas a las mismas puertas desde hace años. A veces las entreabro y dejo que pases, un haz de tu luz, un suspiro de tu palabra. Abre mis puertas, Señor, tú que lo puedes todo. Sácame de los quicios y sensateces que me cierran para ti.

Salvación

5 de diciembre
Miércoles I de adviento

Is 25, 6-10ª Celebremos y gocemos con su salvación

A esto somos convocados durante este adviento, que se nos ofrece siempre como una posibilidad para que renazcamos y brotemos de nuevo a la vida que teníamos olvidada o escondida. Tenemos que prepararnos para poder acoger el don de la vida que llega en Jesús, y que nos revitaliza. Prepararnos para celebrar y gozar con la salvación. Para ello limpiemos, desde hoy,  nuestra mirada para poder ver, en medio de nosotros, a los mudos que hablan, los ciegos que ven, los tullidos que andan.

Paz

4 de diciembre
Martes I de adviento

Salmo 71 Que la paz abunde eternamente

Para que abunde la paz, hazme constructor de paz. Que ofrezca la paz que tú me das, Señor, a los cercanos, a los lejanos, a quien más me cuesta. Que mi paz sea fruto de la flor de la justicia, del no juzgar por apariencias ni sentenciar de oídas; que la paz brote de una justicia que ciñe mis lomos. La paz que hace posible que el lobo habite con el cordero, y la pantera se tumbe con el cabrito. ¿Dónde, a quién, quiero ofrecer hoy este tipo de paz?

Venid

3 de diciembre
Lunes I de adviento

Is 2, 1-5 Venid

Recibimos tu llamada, Señor, a ponernos en movimiento. Hacia ti. “Venid, subamos al monte del Señor”; “vamos a la casa del Señor”. Salir de nuestros inmovilismos. Disponernos a obedecerte, como los criados del centurión, que le dice a uno ve, y va. Desear salir de nuestras parálisis personales y sociales, poner ante ti  las enfermedades que nos impiden caminar. Deseo escucharte: “Voy yo a curarlo”. Tú siempre, Señor, en camino para ofrecernos salvación.

Luz

2 de diciembre
I domingo de adviento

 

Is 2, 1-5 Ven, caminemos a la luz del Señor
Ven, palabra que abre el adviento; decimos, ven, Señor, no tardes ya; ven, Señor, que te anhelamos, que esperamos tu venida; ven, Señor, en ti ponemos la esperanza de que nos saques del dominio de las tinieblas y de las sombras de muerte que a veces atenazan nuestra vida. Y tú respondes: Ven tú, camina a mi luz, date cuenta del momento en que vives, es hora de despertarte del sueño y vivir tu realidad, y vivir mi presencia en ella. Ven, porque la salvación esta ya más cerca.