Epifanía IV

5 de enero
Miércoles antes de la Epifanía

I Jn 3, 11-21 El que no ama permanece en la muerte

Es así. Aunque nos cueste asimilarlo, vivirlo, comprenderlo existencialmente. Cuando amo vivo. Cuando no amo me circundan sombras  de muerte. El odio que tengo me mata, soy su primera víctima. Poner mis agresividades, mis rencores, mis relaciones rotas junto a ti, Señor, Dios amor, y acoger tu vida que nace para mi salvación.

Epifanía III

4 de enero
Martes antes de la Epifanía

Jn 1, 35-42 Venid y lo veréis

Fueron y te vieron: los pastores, tan cercanos; los magos, desde tan lejos. Dejaron todo e inmediatamente acudieron a adorarte. Despertaron de sus sueños y contemplaron en la realidad tu presencia, tu amor hecho carne. Hasta nosotros, a través de los tiempos, llega la misma invitación: venid y veréis. Y dejándolo todo, ¿lo siguieron?

Epifanía II

3 de enero
Lunes antes de la Epifanía
Salmo 97 Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios

De oriente a occidente, del sur al norte, los confines de la tierra, y todos los hombres y mujeres de nuestro mundo contemplan tu carne que nos abre a la salvación. En estos días de Navidad nuestra oración por todos los cristianos perseguidos, en Irak, China, Nigeria, Filipinas…Unidos, desde el nacimiento, al misterio de tu cruz.

Epifanía I

2 de enero
II domingo después de Navidad
Jn 1, 1-18 En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres

Palabra, luz, vida: se hacen carne ofrecida en ti. A lo largo de esta Navidad nos acercamos a tu Palabra, y enmudecen nuestros silencios para pronunciarte; recibimos tu luz y nuestras tinieblas se vuelven resplandores al contemplar el resplandor de tu gloria; acogemos tu vida y nuestra vida vive en plenitud. Gracias, Señor.

Madre de Dios

1 de enero
Santa María, Madre de Dios

Nn 6, 22-27 El Señor te bendiga…

…y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz.

Es mi deseo que se hace oración en este primer día del año. Por vosotros. Recibimos la bendición de Jesús, desde el regazo de María. Recibimos su paz.

Luz y Vida

31 de enero
Octava de Navidad

Jn 1, 1-18 En la Palabra había vida

Gracias, Señor, por tu Palabra, que ha llegado hasta mí cada día de este año, y me ha dado vida.
Perdona todas las ocasiones en que no la he acogido en mi seno y la he hecho carne en mí. Perdona cuando la he utilizado según mis apetencias o conveniencias.
Dame el don, de acogerla cada día más vacío de mí, y hacerla vida.

Juventud

0 de diciembre
Octava de Navidad
I Jn 2, 12-17 Os repito, jóvenes, que sois fuertes…

…una oración especial, Señor, en esta navidad donde la vida se hace verdadera juventud y renovación, por los jóvenes. Que tu palabra permanezca en ellos, que no amen lo que hay en el mundo –las pasiones de la carne, la codicia de los ojos, la arrogancia del dinero- sino que amen desde ti, fuente de amor. Por los jóvenes, que te busquen y te encuentren en María, lleno de amor, hecho carne para nuestra salvación.

 

Luz II

29 de diciembre
Octava de Navidad

I Jn 2, 3-11 Quien ama a su hermano permanece en la luz

La luz de tu Natividad, la luz de tu amor derrochado en nosotros, la luz insustancial, que lo abarca todo con la claridad de tu gloria, la luz de la verdad, la luz de la belleza, hecha gesto sencillo de amor y sacrificio, iluminando la relación con el hermano cercano y lejano, con el prójimo en el que te haces carne tú, Señor.

Luz I

28 de diciembre
Los santos inocentes

I Jn 1,5-2,2 Dios es luz sin sombra alguna

Iluminados por la claridad de tu presencia hecha hombre se ilumina nuestra humanidad, la dignidad de todo ser humano, desde el momento de su concepción hasta el momento de su agonía. Y tu luz manifiesta nuestras sombras, las agresiones que contra los más inocentes, al inicio de la vida, durante la existencia, en la enfermedad, ante la muerte, nuestra falta de humanidad comete. Danos tu luz, danos el evangelio de la vida, Señor.

Juan Evangelista

27 de diciembre
San Juan Evangelista

I Jn 1, 1-4 …lo que contemplamos

Juan nos da testimonio de ti, Señor, existente desde el principio, escuchado por él y por la comunidad de discípulos, visto, palpado, contemplado. Contemplar tu carne hecha carne nuestra y dar testimonio. Contemplar tu amor hecho salvación por nosotros y dar testimonio. Escuchar tu corazón,  palparlo, reclinar la cabeza en tu pecho, verte y amarte…para ser tuyo en el amor. Y dar testimonio.