17 de abril
Miércoles III de Pascua
Jn 6, 35-40 Yo soy el pan de vida
Que vengo a saciar tu hambre y sed de mí en el hambriento. ¿No te das cuenta?

Comentarios diarios a la Palabra de Dios, que ayuden a rumiarla y encarnarla
16 de abril
Martes III de Pascua
Salmo 30 Haz brillar tu rostro sobre tu siervo
Petición que tan frecuentemente me acompaña: haz brillar tu rostro sobre tu siervo. Tu rostro brilla en la oscuridad aparente de la pobreza, de la enfermedad, de la precariedad, de la marginalidad, de la caridad sin fin que se acerca a ti en el hermano que está solo y desamparado. Tu rostro se hace epifanía y claridad resplandeciente en la oscuridad aparente de nuestro mundo, en el pobre. ¿Por qué no me acerco a la claridad de tu luz?

15 de abril
Lunes III de pascua
Jn 6, 22-29 Os aseguro me buscáis por
¿Por qué te busco Señor? ¿Porque te busco me encuentras? ¿Cómo te busco?
En esta Pascua, el eco de María Magdalena la aurora de la Pascua. Desde su corazón de digo: “Dejo la ciudad y salgo al campo, Jesús mío, a buscarte vivo, pensando que te buscaba muerto. Salgo al campo, loca y agitada por el olivar, llego a las viñas en tu busca, miro si están en ciernes las vides, si florecen los cerezos, si canta la alondra, si arrulla la tórtola, si el ruiseñor rompe la noche con la claridad de su melodía.” Vuelvo a la ciudad y me adentro en tus adentros para buscarte por amor.

14 de abril
III domingo de Pascua
Jn 21, 1-19 Sí, Señor, tú sabes que te quiero
Sí, Señor, tú lo sabes todo, sabes que te quiero, sabes que te amo, sabes que eres el tesoro de mi vida y la alegría de mi corazón. Sabes las dolencias de mi amor, sabes sus infidelidades, sabes que se que solo puedo amarte desde tu propio amor. Dadme vuestro amor y gracia, amado mío, que estas me bastan. Para seguirte y consumirme en el fuego de tu amor. Para ser llama y luz de tu salvación.

13 de abril
Sábado II de Pascua
Salomo 32 Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros
Misericordia que celebramos el domingo de tu divina misericordia; misericordia que se hizo carne en el seno de María, para nuestra salvación; misericordia que nos lleva a vivir unidos, poniendo todo en común, compartiendo con el más necesitado, abriendo la Iglesia a los pobres; misericordia que se desprende de la abundancia de tu amor; misericordia que me lleva a bendecirte en todo momento; misericordia que me llena de luz y me salva.

12 de abril
Viernes II de Pascua
Salmo 26 El Señor es mi luz y salvación
Rezar este salmo desde tu Pascua, tan reciente, tan florida. El Señor es mi luz y salvación, ¿a quién temeré? Solo una cosa te pido, Señor: habitar en tu casa todos los días de mi vida, gozar de tu dulzura por años sin término. Espero, Señor, en ti, confío en ti, se que gozaré de tu dicha en el país de la vida, que tu Resurrección ha anticipado la alegría perpetua a tu derecha.

11 de abril
Jueves II de Pascua
Salmo 33 Bendigo al Señor en todo momento
Rezo esta frase del salmo, Señor, y quiero que sea verdad en mí, durante el día de hoy, esto que digo. Desde esta aurora hasta el su ocaso, quiero bendecir tu nombre glorioso. Bendecir junto al sol y a la luna, bendecirte con las estrellas del cielo, bendecirte en silencio y con danzas, bendecirte porque eres grande, y toda la tierra está llena de tu amor. El universo entero gusta y ve tu bondad y tu misericordia.

10 de abril
Miércoles II de Pascua
Jn 3, 16-21 Tanto amó Dios al mundo
Que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Es todo una cuestión de amor. De amor, humildad y servicio. De entrega aceptada en tus manos. De obediencia y donación. Hazme entrar, Señor, en la dinámica de tu amor infinito.

9 de abril
Martes II de Pascua
Hechos 4, 32-34 En el grupo de los creyentes…
…todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común, y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía. Es bueno recordarlo al inicio de la Pascua. Tú has vencido a la muerte para que nosotros venzamos en ti a las muertes de nuestro egoísmo, de nuestro individualismo, del cerrar nuestra carne al corazón del que pasa necesidad, del acumular inútilmente tesoros en la tierra, de….

8 de abril
La anunciación de Nuestro Señor
Lc 1, 26-28 Alégrate
Este año el alégrate de Gabriel a María tiene sabor a aleluya, a alegría pascual. Tu resurrección lo transforma todo, lo comprende todo, lo ilumina todo, es la fuente para que podamos entender todo origen, toda meta, todo el misterio de nuestra fe. Alégrate, María, porque el hijo que has consentido concebir por la fe, ha vencido a la muerte, trae la salvación, te ha unido a la alabanza que el universo entero le brinda en su esplendor. Alégrate, María. Y en tu alegría me alegre yo.
