Confines silenciosos

6 de noviembre
Viernes XXXI

Salmo 97 Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios

Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje. Los confines de la tierra te contemplan y te manifiestan: el aire, las nubes, el cielo, el agua, las montañas, el mar, el paisaje interior donde todo se vuelve vida en ti. Tú en todo, Señor, todo en ti. Te miraría a cada rato desde lo alto ¡qué maravilla de criaturas!

11.06

Para Ti

5 de noviembre
Jueves XXXI

Rm 14, 7-12 Si vivimos, vivimos para en Señor

Tú me das la dignidad, la belleza, la verdad, el tesoro de la plenitud, el ser en mi ser tuyo, la pasión de vivir para ti, de ser tuyo, de recibir tu amor, tu ternura, tu lealtad, tu misericordia. Haces de mi vida un tapiz purificado, de una grandeza infinita. Haz que mi vida sea un canto de amor a ti. Porque solo vivo si vivo en ti.

11.05

Solo amor

4 de noviembre
Miércoles XXXI

Rm 13, 8-10 A nadie le debáis más que amor

El alma que anda en amor ni cansa ni se cansa. Insistes con tu palabra. Entregado en el amor, hecho amor en ti. Con el corazón entregado a los más pobres, sencillos, vulnerables, marginados, descartados. Amor que tú me das para ser amor en tu amor. Gracias, Señor, desde un corazón deudor de tu amor.

11.04

Sin farsa

3 de noviembre
Martes XXXI

Rm 12, 5-16 Que vuestra caridad no sea un farsa

Caridad en ti, amor en tu amor, amor que es transparente, caridad real, sincera, sencilla, auténtica. Auténtico y desapercibido, desaparecido, sin yo. Perdido en ti, entregado, entregado sobre todo a los más necesitados, perdidos, sufrientes y olvidados de nuestro mundo.

11.03

Con El

2 de noviembre
Todos los fieles difuntos

Rm 6, 3-9 Creemos que también viviremos con él

Vivir en ti. Porque al contemplarte como tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus misericordia. Misericordia que recibimos en Cristo, por quien sigues creando todas las cosas, más allá de nuestra muerte, al entrar en la plenitud de la vida. Recuerdo y oro por los difuntos, especialmente por aquellos que nadie recuerda, que yacen en el olvido de esta tierra, que estén para siempre en tu presente eterno.

11.02

Dichosos

1 de noviembre
Todos los santos

Mt 5, 1-12 Dichosos

Hazme Señor, dichoso en ti. Dichoso en tu bondad, en tu belleza, en tu verdad. Hazme dichoso en tu dicha, en el gozo de tu entraña de misericordia, en el gozo de tu entrega sin límite, manantial que me da vida, origen de mi existencia. Tú el don de mi humanidad llamada a la santidad en ti, antes de la creación del mundo. Hazme pobre de espíritu, misericordioso, limpio de corazón. Hazme todo claridad en ti, en tu santidad compartida.

11.01

Humildad

31 de octubre
Sábado XXX

Lc 14, 1.7-11 El que se humilla será enaltecido


Hoy sábado, día mariano por excelencia, escucho tu palabra y trato de acogerla como maría, con humildad y con sencillez de corazón. Acoger, entrañar, encarnar, atender, obedecer, cumplir, amar tu voluntad. Tú enalteces a los humildes, Señor. Dame humildad, dame vivir en la realidad de lo que soy, todo en tus manos, nada sin ti. Ponme en tus manos, Señor, con el cuerpo de María.

10.31

Fronteras

30 de octubre
Viernes XXX

Salmo 147 Ha puesto paz en tus fronteras

Tú, Señor, has puesto paz en mis fronteras, bien sabes tú como, aunque yo no lo sepa. No sé bien si has derrotado, una vez más, mi ego, que se debate en fiero combate, en ardua pelea. O si me has sentado a negociar contigo, llevándome por la senda de la conversación quieta y amorosa; o si cansado de mi exterior me has entrado en las profundas cavernas del sentido…la realidad es verdadera: has puesto paz en mis fronteras, y además, me sacias con flor de harina.

10.30

Contigo

29 de octubre
Jueves XXX

Rm 8, 31-39 Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?

Vienen como oración estos versos de Antonio Colinas, que leía esta mañana:
Que cuando me parezca que he caído, porque me han derribado, solo esté arrodillándome en mi centro. Que si alguien me golpea muy fuerte sólo sienta la brisa del pinar, el murmullo de la fuente serena. Que si alguien, de repente, vino para arrancarme cuanto sembré y planté llorando por las nubes, me torne en nube yo, me torne en planta, que sean aun semilla mis dos ojos en los ojos sin lágrimas del perro. Que sí hay enfermedad, sólo sirva para curarme, sea el inicio de mi renacimiento.
Porque si tú estás conmigo, cómo no ver todo transfigurado en ti? Sea lo que sea, te doy las gracias.

10.29