Adviento XVI

16 de diciembre
Miércoles III de adviento

Salmo 84 La misericordia y la fidelidad se encuentran

Ese es tu rostro, la misericordia, la ternura que me acoge a la sombra de tus alas. Ese es tu rostro de amor, la ternura infinita, la cercanía amorosa, la compasión, la paz. Esas son las sendas por las que transitas y te ofreces a nosotros, en este año jubilar de tu misericordia renovada. Acuérdate de nosotros, Señor, por tu misericordia haznos misericordiosos en ti, atentos a las necesidades de los demás, más humanos en ti.

12.16

Adviento XV

15 de diciembre
martes III de adviento

Salmo 33 Contempladlo y quedaréis radiantes

Esa es la realidad: al contemplarte quedo radiante y descanso en ti. Tú en mí y yo en ti para gloria de tu nombre. ¿Más cómo perseveras, oh alma, no viviendo donde vives? Solo entiendo mi iniquidad desde tu mirada misericordiosa. Ayúdame a contemplarte, Dios mío, a la luz de tu misericordia.

12.15

Adviento XIV

14 de diciembre
San Juan de la Cruz

Salmo 24 tu ternura y tu misericordia son eternas

Ciervos, pastores, majadas, oteros, amores, montes, riberas, flores, fieras, fuertes, fronteras, bosque de espesuras, prado de verduras, llagado corazón, robado robo, cristalina fuente, semblantes plateados, ojos deseados, entrañas dibujadas, paloma, aire de tu vuelo, las montañas, los valles, las ínsulas, el lecho florido, la cueva de leones, el toque de centella, el bálsamo divino, la interior bodega, la vega, su pecho, mi Amado.

12.14

Adviento XIII

13 de diciembre
III de adviento

Sof 3, 14-18 Regocíjate

Regocíjate, alégrate, gózate…porque El se goza y se complace en ti, te ama….Así llega tu palabra esta mañana, envuelta en un manto de alegría eterna, vestida de esperanza. Así llegas tú, el esperado, para cambiar nuestra tiniebla en luz, nuestro luto en danza. Tú nos prometes la paz de Dios para que custodie nuestros corazones si ponemos en ti nuestra holganza. Solo en ti, Señor, mi exitencia.

12.13

Tzinitzcan

12 de diciembre
Nuestra Señora de Guadalupe

salmo 79 Que brille tu rostro y nos salve

Te hiciste rostro de misericordia en la cara indígena de tu Madre, en la danza de tu madre, en los pétalos de rosas, rosa florecida en la cumbre, sobre las lagunas sin mar, en el ayate del indio que escuchaba el cantar del tzinitzcan. Te hiciste voz en la voz de tu madre, María de Guadalupe, «¿no estoy yo aquí, que soy tu madre?» ¿Qué has de temer? Te restauro, te vuelvo a tu ser, brilla el rostro el amado y queda salvo.

12.12

Adviento XII

11 de diciembre
Viernes II de adviento

Mt 11, 16-19 Hemos tocado la flauta y no habéis bailado

Bailar tu baile, Señor, pues como dice la poetisa «cosida estoy al ruedo de tu manto me levantas me tumbas giro contigo giro y en cada nuevo giro es más honda la entrega» (Claribel Alegría). Hazme niño de plaza que no se pierde tu música, Señor, ni tu baile, ni tu canto, pues no sabe ni baile ni canto ni de música, pues solo es lo que es para ti, sin ser nada.

12.11

Adviento XI

10 de diciembre
Jueves II de adviento

Is 41, 13-20 No temas, gusanito de Jacob

¿Cómo no sonreír en verso cuando tu misma Palabra me dice con tanta poesía, tan tiernamente, con lenguaje de amor, lo que soy? Gusanito de Jacob temeroso. Gusano de tierra, lombriz de anzuelo, pequeña cosa. Y sin embargo, criatura tuya, hombre poco inferior a los ángeles, coronado de gloria y dignidad. Gusano real, embellecido por tu ternura, acurrucado en tus manos de pescador.

12.10

Adviento X

9 de diciembre
Miércoles II de adviento

Is 40, 25-31 Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas

Renuevas mis fuerzas, amado mío, me das alas como las águilas, corro sin cansarme, marcho sin fatigarme, porque al estar cansado y agobiado reclino mi cabeza en tu pecho y tú me alivias, fortaleces mis entrañas, me colmas de gracia y de ternura, me besas con los besos de tu corazón vertido y nada temo, porque tú vas conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan.

12.09

Inmaculada

8 de diciembre
Inmaculada Concepción de María

Lc 1, 26-38 Alégrate, llena de gracia

Recién nacida en ti, limpia, sin mancha, toda para ti, María. Elegida por ti antes de la creación del mundo santa e irreprochable ante ti por el amor. Bendecida en tu persona, Cristo amado, con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Gracia de tu gracia. Generosidad de tu gloria. Alabanza de generación tras generación. Gracias, Señor.

12.08