Corazón

7 de julio
Lunes XIV

Os 2, 16.17-18.21-22 Le hablaré al corazón

Siempre, Señor, nos hablas al corazón, entras en lo más intimo de nuestra propia intimidad y nos ofreces, ahí, la plenitud. Hablas al corazón en diversas circunstancias. Hoy pones la imagen del profeta: donde tú hablas, y cortejas – como el enamorado- es en el desierto, en la soledad, en el silencio, libre de todo  apego, en la sencillez austera del abandono. Ahí estás tú, Señor. En el desierto de mi corazón.

Cansados y agobiados

6 de julio
Domingo XIV

Mt 11, 25-30 Venid a mi los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré

Junto a ti, Señor, pongo hoy a todos los cansados y agobiados que conozco. Gente necesitada de un respiro por problemas familiares, laborales, sociales. Personas, hombres y mujeres, que están al borde de la saturación, exhaustos por su propio cansancio y agobio. Personas que necesitan una fuerza interior para salir de su marasmo. Intercedo por ellos, Señor, que se unan a tu yugo y caminen contigo, sabiendo que tú estás con ellos en las cañadas oscuras. Por ellos te pido, Señor.

 

Justicia y paz

5 de julio
Sábado XIII
Salmo 84 La justicia y la paz se besan

Hermoso el beso de la justicia y la paz. Sin justicia no hay paz. Sin paz la justicia se ve trastocada y no encuentra su posibilidad. Justicia y paz. En mi vida y en tu vida. ¿Cómo? Trato de responderme a la pregunta en silencio, sin darme otra respuesta que contemplar al Señor: El es nuestra paz. El es nuestra justicia.

Escuchad los que oprimís

4 de julio
Viernes XIII

Am 8, 4-6.9-12 Escuchad esto los que oprimís al pobre

Escuchemos, leamos con tiempo suficiente, alterando nuestra conciencia, estas profecías de Amós que nos recuerdan que también nosotros explotamos al pobre. O por lo menos yo, en el primer mundo, en esta sociedad del bienestar, con todo al alcance de la mano, con tanto derroche y tanta falta de austeridad, a penas sensible a la pobreza y la miseria de nuestro mundo. escuchemos tu palabra, Señor, que nos llama a dar de comer al hambriento, de beber al sediento, a dar posada al que llega de otro país buscando lo que nos sobra….escuchemos.

Señor mío y Dios mío

3 de julio
Santo Tomás apóstol

Jn 20, 24-49 Señor mío y Dios mío

Segunda confesión de fe que nos ofrece tu palabra esta semana. Hoy Tomás te reconoce y, ahora sí, no deja lugar a la duda. Tú eres el Señor de su vida; tú eres su Dios. Confesión de fe mediada por la vista, por tu presencia en medio de la comunidad. Y tu última bienaventuranza: ¡Dichosos los que creen sin haber visto!

 

 

Buscad el bien

2 de julio
Miércoles XIII

Am 5, 14-15 Buscad el bien y no el mal

Parece una evidencia y sin embargo nos cuesta verla desde lo profundo de nuestro ser, donde no hay  lugar para los engaños, pues resides tú, tu verdad. Si busco el bien y me aparto del mal viviré. Viviré en plenitud, viviré en la dicha, viviré en la verdad, viviré y mi existencia será completa, pues tú estarás conmigo, como deseo. Si busco el mal, ¡ay si busco el mal!, malviviré en tinieblas, aunque no me de cuenta.

Nos hundimos

1 de julio
Martes XIII

Mt 8, 23-27 ¡Señor, sálvanos que nos hundimos!

El mar nos traga, Señor. La barca es demasiado frágil. Nosotros estamos llenos de cobardía, no tenemos valor de seguir luchando contra los imponderables, contra las fuerzas de la naturaleza, contra ¿el destino?. Paree que tú duermes, que no va contigo ni la tormenta, ni el oleaje, ni nuestro miedo. ¿No temes tú el naufragio de la muerte? Perón Señor, pero no tengo más remedio que despertarte y decirte, con una mezcla de confianza y pánico: ¡sálvanos, Señor, que nos hundimos!

Seguirte

30 de junio
Santos protomártires de la Iglesia Romana
Mt 8, 18-22 Maestro, te seguiré adonde quiera que vayas

Me acerco hasta ti como el escriba, Señor, y te digo mi deseo y mi voluntad de seguirte. Se que las zorras tienen madriguera y los pájaros nidos, y que tú no tienes un sitio donde reclinar la cabeza. Sin embargo tú me mueves a la generosidad, a darme por entero, a compartir la pobreza contigo pobre. Tú me mueves, Señor. A veces te sigo raudo, otras racaneo, otras, de tanto asombro, no  se bien como caminar. Contigo. Siempre tú.

Pedro y Pablo

29 de junio
San Pedro y san Pablo
Mt 16, 13-19 Tú eres el Mesías, el hijo de Dios vivo
Confiesa Pedro la fe en ti, Señor, y sobre su confesión se edifica la Iglesia, que nos transmite, desde hace veinte siglos, que tú eres el Mesías, el hijo e Dios vivo. Pablo, desde los inicios del evangelio, siente que le ayudas y le das fuerza para anunciar íntegro el mensaje, de modo que llegue a todos. Pedro y Pablo, apóstoles, testigos fieles de tu resurrección, invadidos por tu amor y por tu gracia. Rogad por nosotros. Y hacedlo por mí, en el aniversario de mi ordenación sacerdotal.

Servicio

28 de junio
Sábado XII

Mt 8, 5-17 La cogió de la mano y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirles.

Me sanas, Señor, para el servicio de la comunidad. Me sanas, Señor, para que te sirva y sirva en tu nombre. Me sanas, Señor, para que me abra, desde la realidad transformada por tu misericordia  y tu perdón, a la realidad del mundo herido, que necesita de ti, de tu compasión, de tu palabra de aliento, de tu mirada que reconforta todo. Me sanas, Señor, para que, en el recuerdo de mi debilidad y de mi herida, se que sólo tú me haces fuerte, que tú solo eres el que sostienes mi servicio. Concédeme la gracia de no olvidarlo.