LLena de luz

8 de diciembre
Inmaculada Concepción de María

Lc 1, 26-38 El Señor está contigo

Queda pasmado el universo al comprender que es verdad, que entras en mis entrañas y conviertes mi carne en templo de salvación. En ti, María, la carne humana se hace historia transfigurada por la bondad del que te ha creado y te ama, del que te hace participar en el apocalipsis sin fin, génesis de un cielo nuevo y una tierra nueva. ¡Qué admiración!

12.08

Nostalgia de la luz VIII

7 de diciembre
II domingo de adviento

Is 40, 1-5.9-11 Consolad, consolad

Consolad, consolad, hablad al corazón, preparad, allanad, enderezad, igualad, subid al monte elevado, alzad la voz, mirad al que viene, dejad que os tome en brazos, que os haga recostar en su ternura infinita, esperad, apresurad su venida, confiad en la promesa, procurad que os encuentre en paz…Caen tus verbos sobre mi tierra en barbecho, ¿cuál me fecundará?

12.07

Nostalgia de la luz VII

6 de diciembre
Sábado I de adviento

Is 30, 19-21.23-26 La luz del ardiente será siete veces mayor

No se bien qué es la luz de la cándida, la que se transformará en luz del ardiente, que será siete veces mayor cuando tú vendes la herida de todos los desangrados del mundo, y vendes las heridas de la humanidad..no se nada ni comprendo nada, pero muero en tu luz ardiente, en la más absoluta de la oscuridad.

12.06

Nostalgia de la luz VI

5 de diciembre
Viernes I de adviento

Is 29, 17-24 Los que habían perdido la cabeza comprenderán

oirán los sordos las palabras del libro, verán sin tinieblas ni oscuridad los ojos de los ciegos, los oprimidos volverán a alegrarse contigo, Señor de la alegría eterna, los pobres gozarán con la riqueza del ser en plenitud, los cojos bailarán en la cumbre de las montañas, ya derretidas como cera desde el principio del adviento…¿Qué transformarás en mi ser, Señor, que parece fosilizado en su sin medida?

12.05

Nostalgia de la luz V

4 de diciembre
Jueves I de adviento

Is 26, 1-6 Abrid la puertas

Abrid las puertas, derribad vuestra murallas, vuestros muros de ignominia, derribad vuestro ser para vosotros, dejad que entre la legión de los empobrecidos del mundo y lleguen a vuestro corazón, a vuestras casas, a vuestros despachos, a vuestra opulencia de ricos, pobre gente que no sois capaces de comprender que vengo humilde y pobre, que naceré en el pesebre del deshecho, donde se saciará la humanidad cuyo clamor llega hasta al cielo. Desciendo y ya pisan la tierra mis pies, las pisadas de los pobres que se acercan para brindarte salvación.

12.04

Nostalgia de la luz IV

3 de diciembre
Miércoles I de adviento

Is 25, 6-10 Un festín de vinos de solera

Embriagado me tienes, borracho en el deseo fermentado, sosegado en la cava oscura y silenciosa que espera la danza de tu vino, el trigo molido de tu pan, la mesa de tu banquete, festín de manjares suculentos, enjundiosos, sabrosos. Así vas a entrar en mi cuerpo, madre y mostro de amor fecundo, padre del universo, Señor de mi vida y de mi amor. Celebremos y gocemos con tu salvación.

12.03

Nostalgia de la luz III

2 de diciembre
Martes I de adviento

Is 11, 1-10 Brotará un renuevo

Brotas y todo estalla en la novedad de tu hermosura. Desconozco mi vida transformada por la claridad de tu presencia. No doy crédito a lo que veo sin ver, a lo que oigo sin oír, a lo que paladeo sin saborear, a lo que huelo sin respirar, a la dulzura de tu tacto que llena de escalofríos mi ser cuando percibe tu caricia celeste al despuntar la aurora, sin que perciba sino nada y vacío. Brotas, Señor, cuando la tierra, en calma, duerme el sueño de la espera inesperada.

12.02

Nostalgia de la luz II

1 de diciembre
Lunes I de adviento

Is 2, 1-5 De las espadas forjarán arados, de las lanzas podaderas

¿Qué forjas de mi corazón de piedra? Vientos y manantiales de gracia, molinillos que esparcen tu bondad, aromas de tu belleza que deslumbran el alba y el ocaso. Ante tanto prodigio callo, admirado, y voy hacia ti con el corazón henchido de tu huracán. Me dicen ven y voy, hacia donde confluye la eternidad con tu llamada.

12.01

Nostalgia de la luz

30 de noviembre
I domingo de adviento

Is 63, 16b-17; 64, 2b-7 Bajaste y los montes se derritieron

Bajaste, señor, y los montes se derritieron, las aguas se transformaron en rocas de pedernal que nutrían con tu fuego las entrañas de la tierra. El ser, mi ser, a quien tu vienes a redimir, a visitar, a abrazar en tu danza de amor eterno, ¿cómo puede mantenerse en pié y no caer abrasado por la lava de tu presencia? Me derrite tu espera, el anhelo de tu venida. ¿Qué será cuando te muestres en plenitud verdadera?

11.30

Awake

29 de noviembre
Sábado XXXIV

Lc 21, 34-36 Estad siempre despiertos

Despiértame hasta que aprenda a amanecer, Dios mío, en la gran luz de tu misericordia. Despiértame del sueño de vivir separado de ti. Despiértame del cerrarme a mi propia carne en la carne del pobre. Despiértame de mi ego rancio y ebrio de mi. Despiértame en tu fuego en tu mar en tu cielo nuevo en tu tierra nueva. Despiértame de mi muerte por la fuerza de tu resurrección.

11.29