Desnudo

22 de septiembre
Martes XXV

Lc 8, 19-21 Mi madre y mis hermanos son éstos; los que escuchan la palabra de Dios

Despojado de afectos, de ataduras, de ilusiones vanas. Todo libre para ti, con la libertad de tus hijos. Liberado para liberar. Todo reconducido en ti. Vaciado. Colmado con tu gracia. Líbranos, Señor, de todo lo que nos impide ir hacia ti con un corazón no dividido. Abre nuestro corazón a todos, especialmente a los más necesitados, a los que sufren las carencias o injusticias de nuestra falta de solidaridad.

09.22

San Mateo

21 de septiembre
San Mateo

Ef 4, 1-7 Os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados

San Mateo, que te siguió sin mirar atrás, ha estado muy presente en la vocación a la que me has convocado. Bajo su protección, en comunidad, tratamos de vivir con la ayuda de tu gracia humildes, amables, comprensivos, sobrellevándonos mutuamente con amor. Esforzados por mantener la unidad del espíritu con el vínculo de la paz. Mezclados entre los hombres y mujeres, ejerciendo diferentes profesiones, mostrando que el evangelio hoy puede ser vivido con todo e rigor de su letra y de su espíritu. Visibles y accesibles. Gracias, Señor, por tanto don y bien recibido en esa comunidad de San Mateo, durante tantos años. Amén.

09.21

Subida

20 de septiembre
Domingo XXV

Mc 9, 30-37 Jesús y sus discípulos se marcharon a la montaña

Ir a la montaña contigo. Subir a la cumbre. Por el camino que tu vayas, aunque no haya camino. Subir, subir, ascender. Y para ello bajar. En silencio y soledad. Despojado. Vertido en el prójimo. Sin pretender ser el primero de nadie. Acogiendo al niño que viene en tu nombre en la carne del refugiado, del inmigrante, del que sufre mi indiferencia, la injusticia de nuestra sociedad. Subir a la montaña contigo, para fundirme en ti, en tu amor lleno de gloria, dador de vida. Desparecer enviado.

09.20

Desnudo

18 de septiembre
Viernes XXIV

I Tim 6, 2c-12 Sin nada venimos al mundo, sin nada nos iremos de él

¿para qué tanta codicia, tanto afán, tan vano, tanto deseo de poder, de prestigio, de sobrevivir en las obras, realizaciones…?¿Para qué tanta riqueza, tanto afán absurdo y nocivo, que hunde en la perdición y en la ruina? ¿Qué busco cuando no te busco, o cuando me busco al buscarte? Hazme consciente de mi nada, Señor, de lo que soy solo en ti.

09.18

Colmado

17 de septiembre
Jueves XXIV

Tim 4, 12-16 No descuides el don que posees

Conciencia plena de recibir de ti don tras don, de ser bendecido, enriquecido. El tesoro de tu gracia, desbordada a manos llenas. Ti fidelidad es grande, Señor, bendito seas. Bendice alma mía al Señor y todo mi ser tu santo nombre, bendice alma mía al Señor y no olvides sus beneficios. En mi pobreza y mi debilidad, mantenme como cauce tuyo, por tu misericordia.

09.17

Dolores

15 de septiembre
Nuestra Señora de los Dolores

Lc 2, 32-35 Y a ti una espada te traspasará el alma

El dolor del mundo, en el cuerpo de Cristo, muerto, en el regazo de María. El dolor de tantas madres que huyen de la guerra, del hambre, de nuestra injusticia estructural, de nuestra falta de solidaridad, de nuestra falta de humanidad, se pone junto a la Madre, en tu cuerpo muerto, Señor. Tanto dolor clama al cielo. Que brote tu justicia y descienda, en el seno de María.

09.09

Santa Cruz

14 de septiembre
La exaltación de la santa Cruz

Fil 2, 6-11 Pasando por uno de tantos

Así es tu modo de actuar la salvación, despojarte de tu rango, no hacer alarde de ningún tipo, actuar con normalidad, como un hombre cualquiera, rebajarte hasta someterte incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Así eres tú, Señor, y esto celebramos hoy. Úneme al misterio de tu cruz, a la dinámica de tu salvación, al perderme para ganarte. Que mi lengua, al contemplar tu cruz, proclame que eres el Señor, para gloria de Dios Padre.

09.14

Mesías

13 de septiembre
XXIV domingo

Mc 8, 17-35 Tú eres el Mesías

¿Qué digo cuando afirmo, delante de ti, que tú eres el Mesías? ¿Qué implica en mi vida esta profesión de fe? Deseo expresar, Señor, mi confianza en ti: tú eres mi Dios y salvador, confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder eres tú, Señor. Tú eres el amor de mi vida, me envuelves en tu misericordia como un manto, tú eres el Dios de mi vida. Tú me muestras el camino que he de seguir: camino de desprendimiento para amarte a ti sobre todas las cosas, y amar al prójimo, especialmente al más necesitado, como a mí mismo.

09.13