Prostitutas

16 de diciembre

Martes III de adviento

Mt 21,28-32 las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios

Tantas veces me desencajas. Y aunque he oído en muchas ocasiones este dicho tuyo, hoy me doy cuenta que me lo dices con la inminencia de tu venida, en pleno tiempo de adviento…¿Qué me quieres decir sobre la dinámica de tu reino, y tu predilección por las personas que están marginadas en nuestra sociedad, en nuestro pensamiento, en nuestro comportamiento, que tantas veces se aleja de ti?

Recuerda

15 de diciembre

Lunes III de adviento

Salmo 24 Recuerda

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas, acuérdate de mi con misericordia, Señor, pues eres bueno y tierno, cercano y salvador. Con este salmo me acerco a ti en el día de hoy, y te presento confiado mi oración.

Gozo y alegría

14 de diciembre

III domingo de adviento

Is 35, 1-6.10 Los dominan el gozo y la alegría

Gozo y alegría. En este tercer domingo de adviento. El gozo y la alegría que proceden de ti, Señor. Que gozo y la alegría de saber que tu inminente venida hace que se fortalezcan las manos débiles, y se afiancen las rodillas vacilantes, tan cercanas, que se despeguen los ojos de los ciegos y los oídos de los sordos se abran. Porque vienes en persona, siempre, y nos salvas.

Dormido en el amor

13 de diciembre
Sábado II de adviento

Ecl 48, 9-11b Dichosos los que te vieron y se durmieron en el amor

Ahí. Acurrucado en tu regazo. Con los ojos cerrados para no quedar deslumbrado por tu gloria. Lleno de ternura. Viéndote de verdad. Acunado en tu presencia. Dormido en tu amor.

Koan

12 de diciembre
Viernes II de adviento

Mt 11, 16-19 Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado

Este evangelio siempre me ha parecido una especie de koan, que se abre al misterio de tu presencia escondida, y sin embargo tan real. Y lo único que te pido en esta mañana es que cuando toques la flauta baile en tu presencia. Hoy. Y siempre.

No temas

11 de diciembre
Jueves II de adviento

Is 41, 13-20 No temas, yo mismo te auxilio

Mis miedos, mis temores, mis desazones, mis angustias, mis incertidumbres en tus manos. En este tiempo de espera y de esperanza, siempre en tus manos. Se que no me abandonarás. Y que haces de mis desiertos un vergel.

Cansadas y agobiadas

10 de diciembre
Miércoles II de adviento

Mt 11, 28-30 Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré

Una vez más, porque el cansancio y el agotamiento no terminan de minar a tantas personas, pongo en tus manos a todas las personas que están cansadas y agobiadas. Y hoy cuanto te escribo esta oración, recién terminada la lectura de una novela, “comerás flores”, pongo a todas las mujeres que sufren una violencia cotidiana por parte de sus parejas, una violencia teñida de falso amor. En tus manos, Señor.

Sobre tu pecho

9 de diciembre

Martes II de adviento

Is 40, 1-11 y los lleva sobre el pecho

Buen Pastor, que nos llevas sobre el pecho, que nos guardas y nos apacientas. Que no quieres que se pierda ni uno solo de los que te han sido encomendados, ni uno solo de los más pequeños. Y viendo tu ternura, tu compasión, tu atención, me pregunto que hago yo, en estos momentos de mi vida, para asemejarme a ti.

Inmaculada

8 de diciembre

Inmaculada Concepción

Lucas 1, 26-38 Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo

 Tres puntos de apoyo para celebrar hoy, y cualquier fiesta de la Virgen María, tantos donde como recibimos de ti en la persona de tu madre. La alegría de saberte actuando en nuestra historia, salvándonos. La plenitud de tu gracia en un ser humano, en María, inmaculada desde su concepción. La certeza de que tú estás, ayer, hoy y siempre, con nosotros. Amén.

Acogeos

7 de diciembre

II domingo de adviento

 Rm 4, 4-9 Acogeos mutuamente como Cristo os acogió

Me quedo con este mensaje para este segundo de adviento, la invitación a hacer lo mismo que tú has hecho con nosotros, a repetir tus hechos, y tus palabras de aliento, consuelo, compasión, apoyo y liberación. Acojámonos mutuamente, especialmente acojamos al migrante, al refugiado, al que viene de otras tierras, al que no es de los nuestros, al que igual nos incomoda. Por amor de Dios.