17 de septiembre
Jueves XXIV
Lc 7, 36-50 Una pecadora vino trayendo un frasco lleno de perfume
Y llorando se puso a regarte los pies con sus lágrimas, te los enjugaba con los cabellos, te los enjugaba con los cabellos de su cabeza, te los cubría de besos, y te los ungía con el perfume. Y no cabe mayor acto de amor, y de arrepentimiento. El amor, que todo lo salva. Salva amar. Más que vivir puro, encerrado en la propia pureza, cumpliendo los mandamientos.
