1 Co 15, 35-37 ¿Y cómo resucitan los muertos?¿Qué clase de cuerpo traerán?
Es una pregunta que tantas veces nos hacemos, Señor. Queremos saber con categorías humanas, queremos tenerlo todo claro, controlarlo todo…y dudamos o…Pablo no nos da si no una imagen para abrir nuestro corazón al misterio: al sembrar no siembras lo mismo que va a brotar después. La semilla no es la planta.
Somos granos corruptibles, miserables, débiles…sembrados en la muerte. Resucitaremos incorruptibles, gloriosos, fuertes. Aumenta nuestra fe.
¿Importa el cómo será nuestro cuerpo resucitado? Lo verdaderamente importante es, Señor, que será glorioso y destinado a vivit eternamente tu Vida. Contigo. Junto a ti y junto a nuestra Madre. Para siempre. Lo demás no importa. Solamente importas Tú que, al vencer la muerte, nos has dado la Vida. El tío Maset.
No me he planteado, ni me abruma o inquita la forma de la resurrección de mi cuerpo el día que Tú me recojas Señor, creo que lo tienes todo para que gocemos plenamente de ti.
Mi deseo es vivir unida a ti y hacer lo que deseas que yo haga aquí en la tierra, en este paso a la vida verdadera.