14 de abril
Martes II de pascua
Hechos 4, 32-37 El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma
En ti estamos unidos. En ti, que eres uno, somos uno. Variedad y diversidad en la Iglesia, tan necesaria, dentro de la unión que es don tuyo. Siempre tu don. Diferencias y diversidad en nuestras comunidades cristianas, religiosas, en nuestra parroquias, en las obras de la iglesia, sabiendo que solo tú eres el garante de la unidad, porque todos somos iguales en dignidad, ante ti, que nos unes.
