1 de junio
Miércoles IX
II Tim 1, 1-3.6-12 Se de quien me he fiado
De ti, Señor Jesús, mi amado, mi amante, mi Salvador.

Comentarios diarios a la Palabra de Dios, que ayuden a rumiarla y encarnarla
31 de mayo
La visitación de la Virgen María
Sof 3, 14-18 El Señor en medio de ti
Así cada día, entre pucheros, en el devenir del tiempo, en mis espacios, en el seno de la vida. En medio, entre nosotros, con nosotros. Por tanto, ¿por qué he de temer? No temas, no desfallezcan tus manos. El Señor tu Dios, en medio de ti, salva. El se goza y se complace en ti, te ama, se alegra con júbilo, como en día de fiesta. En esta hermosa fiesta de la Visitación de la Virgen María, con la que cerramos el mes de mayo. Proclama mi alma la grandeza del Señor.

30 de mayo
San Fernando
II Ped 1, 1-7 Crezca vuestra gracia y paz por el conocimiento de Dios y de Jesús
Cuanto más te conozco y te se sin saberte, más se aclara el misterio inabarcable e incomprensible, cuanto más allá voy de toda comprensión y más me unes inexplicablemente a ti más aumenta la gracia y la paz, y me haces participar del mismo ser tuyo, y me encaminas hacia la honradez, el criterio, el dominio propio, la constancia, la piedad, el cariño fraterno, el amor, hacia todo lo que aspiro en ti, y para tu gloria.

29 de mayo
Cuerpo y Sangre de Cristo
I Cor 11, 23-26 Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros
Este es tu cuerpo. Cada día llegas a mi, milagro de donación, de entrega, de vida, de salvación. Cada día va más allá el pan y el vino, entra en el misterio de nuestra fe: anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ¡ven, Señor Jesús! Al recibirte, una vez más , me haces tuyo, carne de tu carne, sangre de tu sangre, bendición para el mundo, manantial abundante de vida y de amor.

28 de mayo
Sábado VIII
Salmo 62 Oh Dios
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo. Mi alma está sedienta de ti. Mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua. ¡Cómo te contemplaba, viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida. Más que la vida. Tu gracia. Te alabarán mis labios. Toda mi vida te bendeciré, y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos.
Que así sea.

27 de mayo
Viernes VIII
I Pe 4, 7-13 Que cada uno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás
Eso es lo que quiero. Dones recibidos de ti, tantos. Hazme buen administrador de la múltiple gracia que me has dado. Indícame el camino que he de seguir, pues levanto mi alma ti. Porque tú, Dios clemente y misericordioso, me ayudas y consuelas. En cualquier circunstancia de mi vida.

26 de mayo
Jueves VIII
Mc 10, 46-52 Jesús, ten compasión de mí.
Jesús, hijo de Dios, ten misericordia de mi, que soy un pecador. Jesús, hijo de Dios, ten misericordia de mi, que soy un pecador. Jesús, hijo de Dios, ten misericordia de mi, que soy un pecador. Jesús, hijo de Dios, ten misericordia de mi, que soy un pecador. Jesús, hijo de Dios, ten misericordia de mi, que soy un pecador. Jesús, hijo de Dios, ten misericordia de mi, que soy un pecador. Jesús, hijo de Dios, ten misericordia de mi, que soy un pecador.
Y así, respiro tu nombre y tu misericordia, en cada momento de mi vida. Que recibo de ti.

25 de mayo
Miércoles VIII
Mc 10,32-45 El que quiera ser grande entre vosotros….
que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, que sea el esclavo de todos. No acabo de dar crédito a tu Palabra, pues no soy ni siervo ni esclavo, pero a eso aspiro. A desaparecer ene l servicio de los demás, especialmente de los pobres y necesitados de este mundo, a no ser según los criterios de este mundo, a desaparecer, sin dejar rastro, ni huella de rastro, ni nada. Por tercera vez te pido, pues es tanta mi infidelidad: despójame de todo y hazme tuyo, pobre, al servicio de la humanidad en su pobreza real.

24 de mayo
Martes VIII
Mc 10, 28-31 Cien veces más
Es verdad que he recibido cien veces más, ya en esta vida, y mil veces más incluso, por dejarlo todo y seguirte. Que aspiro a la vida eterna, que me haces gustar anticipadamente. Y es por eso, porque tu bondad es grande conmigo, porque de ti recibo todo don, a manos llenas, porque tengo conciencia de la plenitud de tu misericordia en mi vida, que te pido lo mismo que ayer: despójame de todo y hazme tuyo, pobre, al servicio de la humanidad en su pobreza real.

23 de mayo
Lunes VIII
Mc 10, 17-27 Anda, vende todo lo que tienes, dale el dinero a los pobres
Tantos años después sigo escuchando tu llamada, precedida de lo que me dices: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme». Tantos años después me sigue faltando lo mismo, desprendimiento y entrega a los pobres. Es el don que te sigo pidiendo. Hoy, con una vida tan rica, aún más. Despójame de todo y hazme tuyo, pobre, al servicio de la humanidad en su pobreza real. Sin excusas ni interpretaciones.
