27 de abril
Lunes IV pascua
Salmo 41 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo
Lo dicho, en ti encuentro la fuente tranquila, el agua que sacia mi sed, la presencia viva. En ti, buen pastor, que cargas mi cuerpo sobre tus hombros, abrazando con misericordia la fragilidad de mi vida, sus heridas, para derramar en ellas el bálsamo de tu amor, el aceite perfumado por ti, vida mía.
