Cristo

23 de enero
Lunes III

Hb 9, 15.24-28 Cristo

Leer tu nombre y quedarme enganchado en él, esta mañana, mientras la voz de los monjes armenios cantan la divina liturgia. Todo descansa en ti, el genocidio de hace un siglo, la historia del sacerdote que compuso la música que escucho, que te alaba, y quedó mudo, enajenado, tras contemplar la matanza, tan alejada de tu gloria….Cristo, tú eres el Señor del universo, en tu nombre está la Palabra de vida, tú eres todo, todo en ti. Cristo amado, Cristo Señor, Jesucristo de mi locura.

Acreciste la alegría

22 de enero
III domingo

Is 8, 23-9,3 Acreciste la alegría, aumentaste el gozo

Cada día, Señor, una danza de luz al despertar, tras la oscuridad que se cierne sobre la faz de la tierra; cada día tu oro; cada día la columna de fuego que avanza en mi interior y devora lo que no existe; cada día, Señor, con sencillez, sin palabras, gozarse en tu presencia, como se gozan los mozos al segar, como se alegran los soldados al repartirse el botín; con una alegría festiva, inconsciente, llena de plenitud. Gozo de una llamada y una vocación. Gozo de un carisma. Hoy domingo, fiesta del beato Chaminade, fundador de la familia marianista.

Orquesta

21 de enero
Sábado II

Salmo 46 Porque Dios es el rey del mundo tocad con maestría

flautín, flautas, oboes, corno inglés, clarinetes y fagots, clarinete bajo, contrafagot y saxofones. trompetas, trompas, trombones, timbales, caja, violines, violas, chelo, contrabajos, arpa, piano, todos en la orquesta tocad con maestría, bendecid al Señor. Y tú y yo también, interpretemos su melodía de amor en nuestro mundo.

Llamados

20 de enero
Viernes II

Mc 3, 13-19 Fue llamando a los que él quiso

Ir a Belén como pastor a maravillarme, ir como rey a adorarte, quedarme en el corazón de María, meditando todas estas cosas, participar de tu vida oculta, salir contigo a decir y a obrar, subir a la montaña tras de ti, escuchar que llamas a quien quieres, que me llamasa, ir detras de ti. Llévame en tu compañía, donde tú quieras, Jesús, pues bien se yo que eres tú el alma y la vida mía.

Intercesión

19 de enero
Jueves II

Hb 7,25,8,6 Siempre vive para interceder en su favor

Así tú, Señor. Siempre intercediendo ante el Padre por la humanidad, siempre presentando los gozos y esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón. En ti, en tu intercesión, los anhelos de la humanidad, especialmente de los más pobres, que son el tesoro de tu amor, donde brilla tu carne frágil, para la salvación del mundo.

Callado

18 de enero
Miércoles II

Mc 3, 1-6 Se quedaron callados

Es esta la frase con la que me llamas hoy, Señor, y no sé bien cómo hacerla oración. Quizá dejando los violines y las trompetas, calladas, dejando la orquesta en silencio. Callado ante la maravilla de tu obrar.

Bendiciones

17 de enero
Martes II

Hb 6, 10-20 Te llenaré de bendiciones

Así estamos, Señor, colmados de tu gracia y bendición. Muchas de ellas pasan desapercibidas. La mayor bendición es estar con vida y caminar en tu presencia. Saber que me tienes en la palma de tu mano, que has tatuado ni nombre en tus entrañas, que todo lo mío es tuyo, que todo lo tuyo, el caudal inagotable de tu amor, es mío. Dame ojos de fe para saberme amado, bendecido, santificado. Gracias, Señor.

el novio

16 de enero
Lunes II

Mc 2, 18-22 ¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?

Te diré mi amor, Dios mío. Cuando el sol comienza a calentar cortejo tu cruz, tan helada, apoyo mi cabeza en tu pecho, silencioso, quieto, enamorado. Cierro tus ojos y tu luz estalla. Queda el tiempo silencioso, con la cadencia del amor callado. Te diré mi amor, Rey mío, en la quietud de la tarde, cuando los ojos se cierran y los corazones se abren. Te diré mi amor, Rey mío, con una mirada suave, te lo diré contemplando tu cuerpo, que en pajas yace. Te diré mi amor, Rey mío, adorándote en la carne, te lo diré con mis besos, quizá con gotas de sangre.

Véante mis ojos

15 de enero
Domingo II semana

Jn 1, 29-34 Yo lo he visto y doy testimonio de que este es el hijo de Dios

Amado mío, ven a mí, alcánzame, rómpeme, hazme desaparecer en la espesura de tu gozo, en la oscuridad de lo oculto, donde me vas formando sin que yo sepa cómo, donde me vas entretejiendo en lo profundo de la tierra. Desde siempre y por siempre, tú eres Dios. Véante mis ojos, dulce Jesús bueno, véante mis ojos y muera yo luego. Emmanuel, aleluya.

Sígueme

14 de enero
Sábado I semana

Mc 2,13-17 Sígueme

Sigo tu palabra viva y eficaz, tu palabra que me penetra mis coyundas y llega a los tuétanos más escondidos de mis huesos. Tu palabra que sabe de mis deseos de ti, sacia mis anhelos, y de aquellos deseos que me separan de ti, cada día. Sigo tu mirada que se sigue con amor. Sigo tu llamada que alegra mi corazón. Sigo tu voluntad, que da luz a mis ojos. Llegue a tu presencia el meditar de mi corazón, Señor, roca mía, redentor mía. Una vez más, dejarlo todo, levantarme, seguirte.