Alabanza

19 de diciembre
Misa del día

Salmo 70 Que se llene mi boca de tu alabanza y así cantaré tu gloria

Te alabo porque eres mi peña y mi alcázar, porque eres la roca de mi refugio, porque fuiste mi esperanza y mi confianza desde mi juventud, porque haces maravillas, porque haces fecunda la vida, porque alegras todas las cosas con la multitud de tu gloria. Y me colmas de tus bendiciones.

Mirad

18 de diciembre
Misa del día

Jr 23, 5-8 Mirad que llegan días

Días de salvación, días de liberación, días en que florecerá la justicia y la paz abundará eternamente, días de maravillas, días de gloria en toda la tierra, días en que los pobres serán saciados, días en los que en los que se manifestará, de una manera inexplicable, que Dios está con nosotros, Enmanuel.

Alegraos

17 de diciembre
III domingo de adviento

Flp4, 4-5 Alegraos siempre en el señor. Os lo repito, alegraos.

Alegraos. Desbordad de gozo y alegraos con Dios. Porque el espíritu del Señor está en nosotros y nos envía a proclamar un año de gracia. Porque el Poderoso hace obras grandes en cada uno de nosotros, porque su misericordia llega de generación en generación. Porque nuestro Dios es el Dios de la paz. Porque recibimos el testimonio de la luz. Paz y luz, incluso cuando el dolor se cierne en nosotros.

dormido en el amor

16 de diciembre
Sábado II de adviento

Eclo 48, 9-11 Dichosos los que te vieron y se durmieron en el amor.

Verte y gozar definitivamente del sueño de tu amor. Una espiración. De este adviento. De siempre.

Lamentaciones

15 de diciembre

Viernes II de adviento

Mt 11, 16-19 hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado

Ayúdame a bailar cuando toques la flauta y haya motivo de gozo, ayúdame a llorar cuando escuche entonar todo el lamento del mundo, el dolor del mundo, la miseria del mundo, de la guerra, del hambre, del maltrato, de la trata humana, de la marginación, de la esclavitud, de la pobreza, de….que nuestro lamento llegue hasta ti, Señor.

Mil gracias

14 de diciembre
San Juan de la Cruz

Is 41, 13-20 Pondré en el desierto cedros, acacias, mirtos, y olivares

Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura; y, yéndolos mirando, con sola su figura vestidos los dejó de hermosura. Así es, y sigue siendo. Sin embargo, la maravilla de tu gracia creadora la estamos asfixiando con el consumo incontrolado de combustibles fósiles y energías contaminantes. Ya no va a haber espacio para la vida enamorada en nuestra tierra…aunque tú sigas amando con locura.

Tus fuerzas

13 de diciembre
Miércoles II de adviento

Is 40, 25-31 Los que esperan en el Señor, renuevan sus fuerzas.

Es verdad. Ante tanto cansancio existencial, ante tanto ir y venir sin saber de dónde o a dónde, ante tanta ansiedad mal digerida, es bueno releer hoy al profeta y saber que los que esperan en ti echan alas como las águilas, corren y no se fatigan, caminan y no se cansan. Porque fortaleces a quien está cansado y acrecientas el vigor del exhausto.

Para siempre

12 de diciembre
Martes II de adviento

Is 40, 1-11 La palabra de nuestro Dios permanece por siempre

Así es, tu palabra permanece para siempre, y viene continuamente, adviento tras adviento, en invierno, primavera, verano y otoño, para colmar mi vida con tu bendición, y llenarme de tus maravillas. Tu palabra, Señor, fuente de vida y abundancia. Tu palabra que llega a tiempo y a destiempo, y me muestra el camino que he de seguir. Dime una palabra y quedaré sano.

Desierto florecido

11 de diciembre
Lunes II de adviento

Is 35, 1-10 EL desierto y el yermo se regocijarán, se alegrará la estepa y florecerá.

Vida abundante, gozo y regocijo, fecundidad…y una armonía infinita que se deriva de tu paz. Gracias, Señor, porque tú vienes para desmesurar toda medida y hacer que la vida florezca sin fin, transformando nuestros desiertos en vergeles de tu misercordia.

Consolad

10 de diciembre
II domingo de adviento

Is 40, 1-5 Consolad, consolad a mi pueblo, –dice vuestro Dios–; hablad al corazón

Consolemos con el mismo consuelo con que tú nos consuelas. Consolemos a los más pobres y necesitados, a los marginados, haciendo que su carne sea nuestra carne, que su dolor sea nuestro dolor, que su grito sea nuestro grito….pongamos compasión y misericordia en sus heridas, y no nos cerremos a nuestra propia carne.