Agradecido

14 de noviembre
Miércoles XXXII
Lc 17, 11-19 Se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias

Diez son los leprosos curados por Jesús.. Solo uno se vuelve alabando a Dios, se reconoce hecho de tierra, pobre, y da gracias. Si esto sucede con el maestro y el Señor, ¿por qué me quejo cuando nadie me muestra su agradecimiento por algo que he hecho en su beneficio?¿Por qué a veces me lamento, y se me queda una costra de resquemos en el corazón? Y yo, ¿cómo agradezco a Dios todo el bien que me ha hecho? ¿Cómo doy gracias cada día a los que hacen tanto, o algo pequeño, que siempre es grande, por mí?

Inmortalidad e imagen

13 de noviembre
Martes XXXII

Sb 2, 23-3, 9 Dios creó al ser humano para la inmortalidad, y lo hizo a imagen de su ser

En este mes de difuntos, en el que recordamos a tantas personas queridas que ya han muerto,  amigos y familiares por los que rezamos en la eucaristía, deseando que estén contemplando la luz de tu rostro, es bueno escuchar que hemos sido creados por ti para la inmortalidad, hechos a tu imagen. Que estamos llamados a la santidad, a participar, por puro don tuyo, de tu gloria. Sin fin. Gracias, Señor.

Corazón entero

12 de noviembre
Lunes XXXII
Sb 1, 1-7 Buscad al Señor con corazón entero

Un corazón entero, de una sola pieza, es lo que quiero ofrecerte  hoy, Señor. Un corazón no dividido, que pone en ti sus delicias y por tanto se transforma en  un corazón abierto a todos. Un corazón que te busca a ti como única fuente de vida. Un corazón, como el de María, que vive para amarte y servirte, un solo corazón que pongo en tus manos, llenos de anhelos por ti.

Palabra de Dios

11 de noviembre
Domingo XXXII

2 Ts 2, 16, 3,5 Que la palabra de Dios siga el avance glorioso que comenzó entre vosotros

Tu Palabra, Señor, que llega cada día hasta nosotros, como el sol de día y la luna de noche. Te haces luz y nos alumbras en los momentos de luz y de oscuridad. Tu Palabra que acampó entre nosotros cuando María se abrió a ella y dijo “hágase en mi según tu Palabra”. Tu Palabra que es un consuelo permanente en medio de lo relativo, consuelo interno  y profundo entre tanta superficialidad, tu Palabra, única esperanza nuestra.

Dios y dinero

10 de noviembre
Sábado XXI
Lc 16, 9-15 No podéis servir a Dios y al dinero

Son incompatibles. Se repelen. Si tengo en corazón en el dinero, le hago Dios, le adoro, vivo para él, trabajo para él, sueño con él, y a él solo amo. El dinero se convierte en mi amo, me convierto en su esclavo, pierdo mi condición de hombre libre; me olvido de mi prójimo y me olvido de Dios. Si el dinero me domina no hay Dios para mí.

Templo de Dios

9 de noviembre
Nuestra Señora de la Almudena

1 Co 3, 9c-11.16-17 ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu Santo habita en vosotros?

Elijo la fiesta de la Almudena, patrona de la ciudad de Madrid, en España, desde conde escribo estas reflexiones. Elijo la Almudena porque es María la que se hace Señora de nuestra Ciudad  y nos recuerda que, en la medida que nos abramos a tu gracia, tu  Espíritu pone su morada entre nosotros.  Tú, Señor, pusiste también tu tienda entre nosotros, hecho carne en la carne de María. Y desde entonces paseas por las calles de Madrid, aunque a veces no lo sepamos, ni  queramos verte.

Vivir para el Señor

8 de noviembre
Jueves XXXI

Rm 14, 7-12 Ninguno de nosotros vive para sí mismo
Todo en nuestro mundo nos llama a vivir para nosotros mismos. Incluso nos llama a morir para nosotros mismos. Sin ninguna apertura a los otros, a ti, Señor, como auténticamente Otro. Vivimos para nuestro trabajo, para nuestra realización, para nuestro éxito, para nuestra seguridad, para nuestra comodidad, para buscar así lo que consideramos la felicidad. Dice tu Palabra: Si vivimos vivimos para el Señor, si morimos morimos para el Señor, en la vida y en la muerte somos del Señor. Somo tuyos y no nos damos cuenta.

Deuda de amor

7 de noviembre
Miércoles XXXI

Rm  13, 8-10 A nadie le debáis nada, más que amor

Me he quedado enganchado en esta frase de San Pablo , que por otra parte, no recordaba. Me pregunto, Señor, sobre la deuda de amor en mi vida. A ti te debo amor, pues solo tú me arrullas y acunas, me sostienes en tu amor generoso. A mis padres les debo el amor que me ha dado la vida; a algunos amigos y amigas que me aman les debo amor. ¿Cómo pagar tanto bien que me hacéis? Con amor. Sígueme amando para que pueda amar como tú, Señor. Y hacerlo de forma gratuita, a los que no me aman, a los más necesitados.

Firmes en la tribulación

6 de noviembre
Memoria de los mártires de España del siglo XX

Rm 12, 5-16  Estad firmes en la tribulación

Por primera vez se celebra en la Iglesia esta memoria, tras la beatificación de 498 mártires a finales de octubre. Su caridad no fue una farsa, aborrecieron lo malo y se apegaron a lo bueno, estimaron más a  los demás que a sí mismos, se mantuvieron ardientes en el espíritu, la esperanza en Ti, Señor y dador de vida, les mantuvo alegres y firmes en la tribulación cuando, dando su vida por ti, se convirtieron en tus mártires y testigos. Que nosotros también lo seamos.

Abismos

5 de noviembre
Lunes XXXI

Rm 11, 29-36 Qué abismo de generosidad, de sabiduría y conocimiento el de Dios

¡Qué abismo, Señor! Tan insondable y tan cercano, tan Otro y tan mío, tan Dios y tan mío, tan Dios y hecho hombre en Jesucristo.  Me acercas a Ti, misterio inalcanzable, en tu generosidad, con tu sabiduría, mostrándome el rostro de Jesucristo e invitándome a abandonarme en él para alcanzarte a ti, tan inalcanzable. Así estoy, ante ti, sin sabiduría ni conocimiento, con la generosidad que procede de Ti.