Curar enfermos

24 de septiembre
Miércoles XXV

Lc 9, 1-6 Les envió a proclamar el reino de Dios y a curar enfermos

Sanar las enfermedades es un signo de Tu presencia entre nosotros, Señor. Enfermedades del cuerpo, ¡tantos conocidos enfermos!, enfermedades del alma: soledad,  frustración, fracaso, sentimiento de pérdida, de abandono, dolor de corazón por una situación familiar, laboral,  pobrezas, sufrimientos, marginación. Ahí estás tú, en tu Iglesia, proclamando tu Reino que sana y salva. Ahí quieres seguir estando, a través nuestra. Manifestando tu misericordia.

Acequia

23 de septiembre
Martes XXV

Prv 21, 1-6 El corazón del rey es una acequia en manos de Dios…..

que la dirige a donde quiere. Quiero que mi corazón, Señor, con todos sus deseos, con todos sus sueños, con todos sus pálpitos, con todas sus aceleraciones, con todo mi ser, sean una acequia en tus manos, para que tú me hagas fértil y fecundo donde quieras y como quieras.  Ser agua, acequia, tierra, huerta, en ti. Lo que quieras, como quieras.

Entregar la luz

22 de septiembre
Lunes XXV

Lc 8, 16-18  …para que los que entren tengan luz
Nadie enciende un candil y lo tapa, sino que lo pone en el candelero para que los que entren tengan luz. Tengo Señor, tu luz. Hoy muchas personas van a entrar en mi vida. ¿Cómo puedo darles tu luz, transmitirles, de alguna manera, tu claridad, dejar que brille tu rostro y nos salve? Alumbre la luz que recibimos de Ti, a través de buenas obras, para que den gloria al Padre.
 
¿Cómo podemos dar tu luz desde nuestra comunidad religiosa de san mateo, que hoy celebra su fiesta, y quiere compartir con todos nuestros amigos tu presencia entre nosotros?

Mi vida es Cristo

21 de septiembre
Domingo XXV
Flp 1, 20-27 Para mí la vida es Cristo

En este año paulino, dedicado a recordar a tu apóstol, Señor, hay muchas frases de sus escritos que nos dan la clave de su fecundidad misionera, de su santidad singular, del don que había recibido de ti.  La de hoy nos pone en el centro de su existir en ti: para mi la vida es Cristo. Danos, Señor, la gracia de actualizar cada día esta frase en nuestras vidas, cada día con más verdad.

¿Cómo resucitan?

20 de septiembre
Sábado XXIV
1 Cor 15, 35-37 Alguno preguntará…¿y cómo resucitan los muertos?

Al sembrar no siembras lo mismo que va a brotar después, sino un simple grano que luego se hace planta. Igual pasa en la resurrección de los muertos: se siembra lo corruptible, lo miserable, lo débil…y brota lo incorruptible, lo glorioso, lo fuerte… Llamados a la resurrección en Ti, Señor y dador de vida. Ahora y después de nuestra muerte. Aunque no sepa cómo.

Esperanza en Cristo

19 de septiembre
Viernes XXIV

1 Co 15, 12-20 Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida…

…somos las personas más desgraciadas. Algunos siguen diciendo lo que los corintios, que los muertos no resucitan. Y si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó nuestra fe carece de sentido. En un momento de silencio repito las palabras del credo, hago este acto de fe, Creo en Jesucristo, que al tercer día resucitó de entro los muertos. Creo en la resurrección de la carne. Creo en ti, Señor y Salvador.

Gesto de amor

18 de septiembre
Jueves XXIV
Lc 7, 36-50 Sus pecados le son perdonados, porque tiene mucho amor
Te enjuga los pies con su llanto y sus cabellos; los cubres de besos y los unge con perfume. En la raíz de su pecado se vuelve a ti,  se acerca a ti, te regala su ser amante que busca al amado de su alma. Conmovido por la verdad de su gesto dices: Tu fe te ha salvado, vete en paz. ¿Qué gesto te quiero hacer hoy, Señor?

 

El amor

17 de septiembre
Miércoles XXIV

1 Co 12, 31… El amor es…

El amor es como tú, Señor,  Jesús, que eres el rostro del amor manifestado en nuestra historia. El amor es paciente y afable, no tiene envidia ni se engríe; no es maleducado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites. ¿Cómo amo yo a los más cercanos? ¿Sin límites?

 

 

De Cristo

16 de septiembre
Martes XXIV semana

1 Co 12, 12-14.27-31 Vosotros sois el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro

Miembros de tu cuerpo, de tu Iglesia. Somos Iglesia, Señor, por el don del bautismo. Formamos parte de la comunidad que muestra tu Reino de amor, de libertad, de justicia, de paz. Cada uno aportando todo su ser, lo mejor de sí mismo, para el bien común. ¿Qué aporto yo? Ambicionad, nos dices, el carisma mejor para vivir y formar Iglesia: el amor.

 

 

Virgen de los Dolores

15 de septiembre
La Virgen de los dolores

Jn 19, 25-27 Junto a la cruz de Jesús estaba su madre

Acabo de terminar de leer “Ven, se mi luz”, las cartas de la beata Teresa de Calcuta. Vivió crucificada con Cristo, participando de la agonía de la cruz, del dolor. Compartió con Jesús la sed por la salvación de los hombres y mujeres más podres. Por ellos entregó su vida.  Rezaba ante la Virgen: “Oh madre, haz que sienta tu dolor ….has que mi corazón arda  en el amor de mi Dios y en cumplir su voluntad…estar contigo en la cruz es mi deseo”. Gracias, Señor, por madre Teresa, virgen de los dolores del mundo por amor a Ti.