LLanto

16 de septiembre
Martes XXIV

Lc 7, 11-17 No llores

Leo tu evangelio de hoy, Señor, y re contemplo mirando la realidad, atenlo que sucede a tu alrededor, a la entrada de Naím. La viuda que va a enterrar a su único hijo, el que asegura su nombre y su existencia. La realidad te interpela en su misterio. El ser humano te mueve a la compasión: no llores. Muchacho, a ti te lo digo, levántate. Y se lo entregó a su madre…
Hazme tuyo, como tú, para ti, Señor.

09.16

Pobre humillado

15 de septiembre
Lunes XXIV

I Cor 11, 17-26 ¿Tenéis tan poco a la Iglesia del Señor que humilláis a los pobres?

Buena pregunta para hacerme junto a ti, clavado en la cruz, manifestando el camino de la pobreza, del desprendimiento, del despojo humano. Participar en tu eucaristía es recibir tu carne pobre, participar en tu dinámica de entrega, de pasar como uno de tantos, de abajamiento. Estás en la carne del pobre hecho carne. ¿Cómo podemos participar de tu eucaristía sin acercarnos a tu pobreza, y comulgar con ella?

09.15

Santa Cruz

14 de septiembre
Exaltación de la Santa Cruz

Filp 2, 6-11 Como un hombre cualquiera, se sometió incluso al muerte, y una muerte de cruz

Si tú el maestro, el mesías, el Señor, el amado, el amigo, has hecho esto por nosotros, por amor, ¿cómo puedo mostrarte lo que te amo, como puedo unirme más a ti, cómo abrazar tu cruz, escándalo absurdo y fuente de salvación? Tu cruz adoramos, Señor, te adro en los crucificados de nuestro mundo, te adoro a ti en la cruz.

09.14

Arbol de vida

13 de septiembre
Sábado XXIII

Lc 6, 43-49 Cada árbol se conoce por sus frutos.

El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien. El tesoro de mi corazón eres tú. El fruto de mi árbol, cuando estoy unido a ti, que eres la vida, solo puede ser un racimo de bondad, verdad y dulzura. Transforma mi corazón, dame un corazón puro, que no lleve cuentas del mal, que perdone siempre, que disculpe siempre, que se olvide de sí, en Ti.

09.13

Dulce nombre

12 de septiembre
Dulce Nombre de María

Si 24, 17-22 Mi nombre es más dulce que la miel

Tu nombre, María. Tu seno abierto a Emmanuel, Dios con nosotros. El Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte amén.

Tu nombre tan dulce, unido al nombre de Jesús, para toda la eternidad. Digo tu nombre y quedo saciado. Gracia y misericordia.

09.12

Enemigos

11 de septiembre
Jueves XXIII

Lc 6, 27-38 Amad a vuestros enemigos

¿Imposible? Eso me pregunto escuchando tu palabra hoy, pensando no tanto en mis enemigos, sino en las personas con las que me cuesta relacionarme. Si tuviera un enemigo, alguien que hiciera peligrar mi vida, mi hacienda, mi honor, mi imagen, ¿le amaría? Si estuviese luchando en un bando, una guerra sin cuartel, como tantas que hay hoy en nuestro mundo, ¿amaría a mi enemigo? Sólo tú, y tu Palabra, tiene capacidad para mostrar lo más real que anida en nuestro corazón.

09.11

Dichosos

10 de septiembre
Miércoles XXIII

Lc 6, 20-26 Dichosos los pobres

Dichosos los pobres, dichosos los que ahora tenéis hambre, dichosos los que lloráis, dichosos cuando os odien en mi nombre…¿Caben dichas más extrañas? Cabe una Palabra tuya más diferente y singular, más transformadora, más sísmica? Alegraos y saltad de gozo, porque mis criterios dan la vuelta a los vuestros, y así, escuchando mi Palabra, tenéis ocasión de convertíos y creed en el evangelio.

09.10

En oración

9 de septiembre
Martes XXIII

Lc 6, 12-19 Pasó la noche orando a Dios

En silencio, en la oscuridad, en soledad, ante tu Padre, abandonado, en sus manos, corazón tendido, entregado, enternecido, desgranado, herido. Despojado de todo, de ti mismo, olvidado, dejado. Uno con él. Sin límites. Fuente e icono de nuestra oración en medio del bullicio sonoro y silencioso, de las multitudes errantes, de la fragilidad, de la limitación. Haznos, Señor, hombres y mujeres de oración, por tu misericordia. Como tú, conttigo, en el Padre.

09.09

Natividad de María

8 de septiembre
Natividad de la santísima virgen

Rm 8, 28-30 A los que predestinó, los llamó

Predestinada, llamada, elegida, glorificada, unida a ti desde su concepción, desde el inicio del ser, tu madre, María. Hoy celebramos su nacimiento, que abrió una brecha para que entraras tú en nuestro mundo, en nuestra historia. Por María te recibimos en lo sencillo, en lo cotidiano, en lo que no parece y sin embargo es. Gracias por tu madre, Señor.

09.08

Deber amor

7 de septiembre
XXIII domingo

Rm 13, 8-10 A nadie le debáis más que amor

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos, como tú, por sus hermanos, como tú, por toda la humanidad, sea como sea. Nos has abierto el camino del amor, del desprendimiento, de la gratuidad, del olvido de sí. Nos has abierto tu costado, para que entremos en la intimidad del corazón que nos ofreces, lleno de amor. A nadie le debáis más que amor. Gracias, Señor.

09.07