Elegidos

4 de enero
Segundo domingo después de navidad

Ef 1, 3-6.15-18 Él nos eligió antes de crear el mundo

Antes de crear el mundo, ¿existía ya en ti? ¿De dónde vengo, a dónde voy?¿Quién soy? Si me digo anhelo, ¿dónde te digo mi anhelo? ¿Dónde mis preocupaciones, dónde mis ilusiones, dónde mis esperanzas, dónde mis desvelos? Desde siempre y por siempre, tú eres Dios. Me has destinado a ser santo e irreprochable ante ti por el amor. Por tu pura iniciativa, soy tu Hijo. Todas estas palabas, que son tu Palabra, me hacen quedar mudo y vacío, en silencio eterno, y ofrecerte mi ser, que ya es tuyo.

01.04

Mirad

3 de enero
Feria de Navidad

i Jn 2, 29-3, 6 Mirad que amor nos ha tenido el Padre

Yo no se amar si antes no he sido amado por ti; no se abrazar si antes no he sido abrazado por ti; no se acoger ni antes no he sido acogido por ti. Siempre, Señor de mi existencia, hay un antes, un eco, una fuente, un candor, un amor. Quede ciego, mudo y sordo de admiración al contemplar las maravillas de tu amor conmigo, y proclame mi ser tu grandeza sin ser nada más que en Ti.

01.03

Permanecer

2 de enero
Feria de navidad

I Jn 2, 22-28 Lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros

Oyente de tu Palabra; seno de tu Palabra; entraña abierta a tu Palabra tierra labrada, esponjada, preparada, para acoger tu Palabra. Y tu Palabra permanece cada día, tu palabra engendra, germina, tu palabra es fecunda en mi vida. Tu Palabra, sin que yo sepa bien cómo, transforma mis desiertos en vergeles, mis pedernales en manantiales de agua. Tu palabra me lleva al silencio y allí me haces permanecer no siendo. Gracias.

01.02

Madre de Dios

1 de enero de 2015
Santa María Madre de Dios

Lc 2, 16-21 María conservaba todas estas cosas en su corazón

Deseo conservar durante este año, Señor, en mi corazón tu presencia; deseo conservar tu Palabra, que son dichos de luz y de amor, que acarician mi ser con la dulzura de tu venida; deseo que cada día me bendigas, me protejas, ilumines tu rostro sobre mi y me concedas tu favor. Deseo que me entregues ya de vero.

01.01

Dime una palabra

31 de diciembre
Octava de Navidad

Jn 1, 1-18 En el principio ya existía la Palabra

Tu palabra, cada día. Dime una palabra, Señor, y quedaré sano. Tú la vid de la palabra, yo el sarmiento inserto en ti, por tu misericordia. Con tu palabra me das vida. Tu palabra me baña, me refresca, me ilumina, me acuna, me sube, me baja, me sondea, me redime, me atrapa, me alcanza, me deja, me lleva al desierto, me teje en el silencio, me desteje al despertar la aurora, ensancha el espacio de mi tienda, me hace caminar por las alturas, me conduce hasta la luz de tu mirada, me deja en el asombro inesperado, en la raíz admirada, en el silencio habitado.

12.31

Ojos

29 de diciembre
Octava de navidad

Lc 2, 22-35 Mis ojos han visto a tu salvador

Ciego por haberte visto, mudo por haberte visto, paralizado por haberte visto, y sin embargo eres mi luz, mi palabra, mi agilidad, y tu espíritu me da la vista, rompe mi lengua en el silencio, me hace caminar por las alturas, como corzo asustadizo que al mínimo ruido salta y sube, sin distraer su mirada, posada en las alas de tu águila. Tu Palabra me da vida, confío en ti, Señor.

12.29

Sagrada familia

28 de diciembre
La sagrada Familia

Lc 2, 22-40 Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño

Gracia, compartida, morada del espíritu, cumplimiento de la ley, marchar en paz, ojos que ven al salvador en lo cotidiano, luz que alumbra a las naciones, gloria del pueblo por las calles…en tu familia, Señor, admiración, asombro, agradecimiento. Dame el contemplar, en silencio, el caudal de tu amor.

12.28

Evangelista

27 de diciembre
San Juan, apóstol y evangelista

I Jn 1, 1-4 Lo que contemplamos

Préstame tu voz, silenciosa y solitaria, para contar sus maravillas.

Señor, permite que abramos nuestro ojo interior y recordemos el día en que soplaste la vida en nosotros, que nuestros oídos te oigan y nuestros ojos te vean en los demás. Porque contemplé tu luz en el desierto y me cegó tu luz en las alturas. Desde entonces me das un león para sentarme a su lado, una serpiente para acariciar sus curvas y un oso para atravesar el campo, y siento tu aliento guardando el mío.

12.27

Lirio del campo

26 de diciembre
San Esteban

Mt 10, 17-22 No os preocupéis

¿No ves el lirio que florece junto al portal de Belén, o la margarita del campo, o la hierba que nadie mira? Te digo que ni Salomón, en toda su gloria, andaba vestido como ella, que hoy es y mañana perece. Por otra parte, como tú, que hoy eres y mañana no serás. ¿Quién eres?¿Por qué te preocupas, dónde tienes tu tesoro, dónde tu corazón? Mira a los pájaros de cielo….

A tus manos encomiendo mi espíritu, Tú, el Dios, leal, me librarás.

12.26