24 de noviembre
Lunes XXXIV
Lc 24, 1-4 sabed que la pobre viuda ha echado más que nadie
Écha mi ser, Señor, en el arca de tu ofrenda.

Comentarios diarios a la Palabra de Dios, que ayuden a rumiarla y encarnarla
23 de noviembre
Jesucristo rey del universo
Mt 25, 31-46 Venid vosotros, benditos de mi padre, heredad el reino prometido
Te diré mi amor, Rey mío, adorándote en la carne del que tiene hambre, del que tiene sed, del que es forastero, del que está en la cárcel, del que está desnudo, enfermo…Rompo el frasco de mi perfume de nardo para adorar tu cuerpo que en pajas yace. Hazme uno con tu amor, con tu entrega, con tu compasión.

22 de noviembre
Sábado XXXIII
Lc 20, 27-40 No es Dios de muertos, sino de vivos
Vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mi; par mi la vida es Cristo, y una ganancia el morir; vivo sin vivir en mi, y tan alta vida espero, que muero porque no muero. Y para que no vivamos ya para nosotros mismos, sino para él, que por nosotros murió y resucitó, envió, Padre, como primicia al espíritu santo, a fin de santificar todas las cosas, llevando a plenitud su obra en el mundo.
Así es. Ahora mismo. En mí. En todo el universo.

21 de noviembre
La presentación de la Virgen María
Zac 2, 14-17 Habitaré en medio de ti
Alégrate y goza, pues habito en medio de ti. Estoy cerca de tí, tan cerca que soy tu propia respiración, tu propia mirada, tu propio olor, tu propia voz, tu propio sabor, tu propia armonía, tu propio ser, soy en ti y para ti aurora de salvación. Alégrate y goza sin fin, danza tu danza embriagada de amor, soy tu amado, tu Señor.
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20 de noviembre
Jueves XXXIII
Lc 19, 41-44 No reconociste el momento de mi venida
Bartimeo te reconoce. Zaqueo te reconoce. Juan te reconozco. ¿Te reconozco, Señor? Me envuelve tu silencio, y hablo. Pasas por esa mirada y atraviesas el universo. Eres luz, eres oscuridad, eres ternura, eres un huracán, descuajas los cedros con tu fuerza, tu llovizna nutre mi tierra donde extiendes tu manto para plantar tu tienda y ensanchar mi espacio. Y no te reconozco porque si lo hiciera, moriría por tu amor y tu belleza.

19 de noviembre
Miércoles XXXIII
Ap 4, 1-11 Yo Juan, en la visión ví
Siempre te estás manifestando, te veo en todas las cosas, y todo lo veo en ti, Señor, si me permites aspirar la dulzura de tu fuente, aunque es de noche, y beber del torrente de tus delicias, consumido en tu luz admirable. Te veo al despertar en la luna y las estrellas, en el amanecer de cada día, en las nubes del cielo que cambian a cada instante, en el horizonte abierto, en la maceta florida de otoño, en mis hermanos… Me embebes en ti y me despiertas para ti cada mañana hasta que aprenda a amanecer, Dios mío, en la gran luz de tu misericordia.

18 de noviembre
Martes XXXIII
Lc 19, 1-10 Hoy ha llegado la salvación a esta casa
Aquí has llegado, señor, y yo no me entero. Y sin embargo estás y me salvas. Y no te siento: y sin embargo estás y me salvas; y vivo distraídamente de ti y de tus cosas, aunque el corazón me arde por ti y por tus cosas. Y tú estás, Y no me entero. Y sigo subido a la higuera, porque se que pasas cada día, que quieres entrar en mi casa, y ser mi salvación.

17 de noviembre
Lunes XXXIII
Lc 18, 35-43 Jesús, hijo de David, ten compasión de mi.
Sentado al borde del camino, Pidiendo limosna. Al oír barullo pregunta. Pasa Jesús. Gritas: Jesús, Jesús, Jesús, ten misericordia de mí. Gritas más fuerte cuando te piden callar: Jesús, Jesús, Jesús, mi vida, mi ser, mi amor, sálvame, que vea otra vez. Que te vea otra vez, ahora y por siempre. Porque al contemplarte como tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus alabanzas.
Y al recobrar la vista lo seguías glorificando a Dios.

16 de noviembre
Domingo XXXIII
I Tes 5, 1-6 Sois hijos de la luz
Eres hija de la luz. Vive feliz en la luz del señor. mujer que vales más que las perlas.
Soy hijo de la luz, hijo del día que no conoce el ocaso, renacido en el alba de tus entrañas eternas antes de la creación del mundo, santo e irreprochable en ti por el amor, por el don de tu amor inconmensurable, tu, Señor, Dios de Dios, luz de luz, me das el talento de arder en tu presencia. Consúmeme en tu luz, despréndeme en tu llama de amor viva.

15 de noviembre
Sábado XXXII
Salmo 111 En las tinieblas brilla como una luz.
En mis tinieblas, Señor, brillas como una luz. Un hijo les ha nacido, una luz se les ha dado. Trae a hombros el principado de la paz. Paz en tanta guerra. En medio de tantos caminos y sombras de muerte, brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo. Tu luz, Señor, siempre, siempre me hace ver la luz en mi ceguera.
