Amadlo

21 de febrero
Martes VII

Ecl 2, 1-13 Amadlo, y él iluminará vuestros corazones

Canta el ruiseñor y todo se transforma en una melodía de amor, que alcanza a las nubes, que destroza las altas cordilleras, que hace surgir del océano mundos naufragados. canta el ruiseñor el canto de tu amor, y me mueve a amarte en todas tus criaturas, noche y día, cielo y tierra, sol y estrellas, animales, pájaros, reptiles y fieras domésticas, selvas henchidas y desiertos tártaros de la existencia…en todo amarte, en todo se iluminado por tu amor.

Aún me quedas tú

20 de febrero
Lunes VII

Ecl 1, 1-10 La arena de la playa, las gotas de la lluvia, los días de los siglos, ¿quién los contará?

Nadie. Nada. Plenitud infinita. Inmensidad inmensa. Sólo tú en el abismo de la existencia, sosteniendo lo que no se sostiene. Solo tú, Señor, creador y dador de vida. Solo tú en nuestro mundo de luces oscilantes, de wasap vertiginosos, de prisas indecentes. Solo tú, contando una a una las gotas del mar, el pespunte de las olas, la espuma del viento, la caricia del horizonte que nunca llegue y siempre termina.

Me habitas

19 de febrero
VII domingo

I Cor 3, 16-23 El espíritu del Señor habita en vosotros

Habitado. Me haces templo tuyo, te encarnas en mi vida, me das tu luz, tu fuerza, tu sabiduría….me recuerdas que la sabiduría de este mundo es necedad para Ti Me llamas a ser santo como tú eres santo. Entre tanto, quedo en silencio, habitadopor tu presencia, dulce huésped de mi vida.

Transfigurado

18 de febrero
Sábado VI

Mc 9, 2-13 Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador

En la belleza de tu luz transfigúrame tú, Señor, para que alumbre con el resplandor de tu verdad.

Confundidos

17 de febrero
Viernes VI

Gn 11,1-9 Por eso se llama Babel, porque confundió el señor la lengua de toda la tierra

Y seguimos con la lengua confundida, Señor, incapaces de entendernos, ni tan siquiera en el lenguaje de la misericordia y la compasión, del amor que procede de ti, sin comprender al otro en su verdad de ser humano, hecho a tu imagen y semejanza. Aún andamos sombríos y dispersos, confundidos, sin saber que todos somos hermanos, hijos tuyos, de la misma humanidad.

Diluvio

16 de febrero
Jueves VI

Gn 9, 1-13 Hago un pacto con vosotros: el diluvio no volverá a destruir la vida

Tú mantienes tu pacto, Señor. Somos nosotros los que destruimos, consumimos y agostamos la tierra, con nuestros cultivos intensivos, con el desperdicio del agua, con las lluvias ácidas, con el calentamiento global fruto de una energía dilapidada, consumida sin sensibilidad ni responsabilidad, con una cadena alimenticia -los que nos podemos alimentar- que solo hace crecer la injusticia mundial. Nos estamos ahogando en nuestro propio diluvio de mierda. Perdónanos, Señor, y salvanos.

Ecce Homo

Hoy sale a la venta  el manual de oración Orar y contemplar en cuaresma, Ecce Homo. Dice la nota que acompaña la presentación:
«Partiendo de un epígrafe bíblico, despliega sus poéticas oraciones, acompañándolas de sugerentes fotografías para descubrir y encontrarse cada día con el Ecce homo, Cristo, el Dios hermano, el que grita en el pobre, el anciano, el niño vulnerable, el refugiado, el inmigrante, el preso… Todos somos Ecce homo

 

 

misioneros

14 de febrero
San Cirilo y San Metodio

Hech 13, 46-49 para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra

Gracias, Señor, por los que llevan la alegría del evangelio a otras tierras, a otros pueblos, a los más pobres, perdidos, marginados, excluidos, refugiados, oprimidos. Gracias, señor, por todos los que salen de su tierra y de su casa y, por amor a tu nombre, proclaman las maravillas de tu salvación en tierra extranjera. Gracias por los misioneros que son perseguidos por proclamar tu amor y tu misericordia a toda criatura. Todo es puro don, Señor.

hermano

13 de febrero
Lunes IV

Gn 1,1-15.25 ¿Dónde está tu hermano?

En la patera, poniendo en peligro su vida, para llegar a nuestro egoísta bienestar. En el campo de refugiados, recibiendo la patada en la boca por las migajas que caen de nuestra mesa; en los excluidos y marginados de nuestra sociedad. En los que vagan por las calles sin rumbo fijo, en los niños explotados, en los que sufren abusos -¡ay, Iglesia, cuán brutal es tu pecado cuando miras para otro lado!. Es lo que t contesto cuando me preguntas hoy ¿dónde está tu hermano?, mientras te pido que no me cierre a mi propia carne.