25 de junio
Jueves XII
Mt 7, 27-29 el que escucha estas palabras y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca.
Se Tú, Señor, la roca de mi refugio, el baluarte donde me salve, tú mi escudo, mi amparo, la roca de mi salvación, la piedra angular donde asentar mi vida, viviendo como tú, encarnado como tú, sin espiritualismos que llenan de opio la conciencia, hecho puro evangelio, donado, entregado, en tu nombre.
