Pentecostés

31 de mayo
Pentecostés

Hec 2, 1-11 Se llenaron todos del Espíritu Santo

Tu espíritu, señor, que me vivifica, en tu vida verdadera. Espíritu que me mueve a una manera nueva de estar en el mundo, de relacionarme, de buscar el cuidado de los demás por encima de mi propio interés, de cuidar la naturaleza, de cuidar tu presencia en mi vida. Tu espíritu, Señor, tu espíritu, gozo, y plenitud. Tu Espíritu, Señor, que me mueve hacia ti.

¡Ven Espíritu Santo!