Navidad III

Natividad de Nuestro Señor Jesucristo
Misa de la aurora

Is 62, 11-12 Mira a tu salvador, que llega
Salmo 96 Amanece la luz
Tito 3, 4-7 Ha aparecido la bondad de Dios y su amor
Lc 2, 15-2o Fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre

12.252

Navidad II

Natividad de Nuestro Señor Jesucristo
Misa de la medianoche

Is 9, 1-3.5-6 Un niño nos ha nacido
Salmo 95 Alégrese el cielo, goce la tierra
Tito 2, 11-14 Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación
Lc 2, 1-14 Dió a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre

12.251

Navidad I

Natividad de Nuestro Señor Jesucristo
Misa de la Vigilia

Is 62, 1-5 Por amor de Sión no callaré
Salmo 88 Tú eres mi Padre, mi Dios
Hechos 13, 16-17.22-25 Escuchad
Mt 1, 1-25 El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera
Haz lo que quieras hacerme, ya de vero, hazme tuyo.

12.250

Entrañable misericordia

24 de diciembre
Misa matutina

Lc 1, 69-79 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios

Entrañable. Tu misericordia. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Tu luz. Tu claridad. Tu paz ofrecida. Tu alegría que desborda el anuncio. Hazme propicio a tu venida, Señor. Hazme seno para tu luz, para tu paz, para tu ser ofrecido, para tu salvación. Hazme pesebre, hazme paja, hazme noche, hazme pastor. Haz lo que quieras hacerme, ya de vero, hazme tuyo.

12.24

Tu mano

23 de diciembre

Lc 1, 57-66 La mano del señor estaba sobre él

Tu mano, Señor, tapa mi boca y me deja mudo, entre la admiración y el asombro, por el misterio que me anuncias, que se avecina. Tu mano, Señor, suelta mi boca para que bendiga tu paso por mi vida. Tu mano me sostiene, tu mano me acompaña, tu mano me protege, tu mano me hace caminar por las alturas, me saca del abismo, me levanta. Tu mano, Señor, me acaricia, me bendice, me hace y me deshace. Tu mano de alfarero.

12.23

Tu grandeza

22 de diciembre

Lc 1, 46-56 Proclama mi alma la grandeza del Señor

Sin que hable, sin que pronuncie, sin que resuene mi voz, con solo mi ser hecho alabanza, como un pájaro que canta sin saber que canta, como una flor que te alaba en su ser flor, con mi vida entregada a ti, seno de tu gracia, de tu bendición, proclame mi vida, que es tuya, tu grandeza, alégrese mi espíritu en ti, mi salvador. A toda la tierra alcance mi pregón.

12.22

Alégrate

21 de diciembre
IV domingo de adviento

Lc 1, 26-38 Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo

Alégrate ayer, hoy y mañana. Alégrate cada día, cuanto amaneces y te visito como el sol que nace de lo alto, cuando anochece y mi luz brilla en tus tinieblas, mientras duermes, pues estás como un niño mis brazos, arrullado por las estrellas de la promesa. Alégrate pues estoy contigo, conozco tus entradas y salidas, soy la puerta de tu redil, el pesebre donde paces, la vid de tu mosto. Alégrate, que estoy contigo por toda la eternidad, dándote la plenitud del ser en mi gozo y alegría.

12.21

Evangelii Gaudium

20 de diciembre

Lc 1, 26-38 Alégrate, María, llena de Gracia, el Señor está contigo.

«La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. ( Francisco, Evangelii Gaudium, 1)».
Encuéntrame Jesús, como encontraste a María. Hazme María y te daré a luz. Renace mi ser en tu alegría.

12.20

Zacarías desconcertado

19 de diciembre

Lc 1, 5-25 Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido

Claro, aparece tu ángel, porque si te manifestaras moriría, porque tu rostro, tan bello, es tan desconocido en el pobre y en el oprimido, aparece tu ángel y Zacarías queda sobresaltado y sobrecogido de temor. Cuando tú apareces el estrépito me llena de paz, me deja mudo y silencioso, acunado en tu misterio.

12.19