Amor de Dios III

10 de enero
Feria después de Epifanía

I Jn 4, 19-5,4 Nosotros amemos a Dios, porque él nos amó primero.

Esa es la realidad, tu amor desde el principio, tu amor en el origen de todo, de mi vida, de mi ser en ti. Tu iniciativa amorosa siempre. El oxígeno de tu misericordia. Es bueno, al principio del año, leer tu palabra hablando de tu amor, y de cómo podemos amarnos en tu mismo amor. Que tu palabra anide en mi corazón y de fruto abundante.

Amor de Dios II

9 de enero
Feria después de epifanía

I Jn 4, 11-18 Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.

Abundas en la universalidad de tu amor. Quien permanece en el amor permanece en Dios. ¿También las personas divorciadas vueltas a casar? ¿También las parejas del mismo sexo? ¿También los que no se han casado sin un impedimento eclesial? Me contesta hoy tu Palabra: Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.

Amor de Dios I

8 de enero
Feria después de Epifanía

I Jn 7, 4-10 Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

Tú eres amor. Quien ama te conoce. Y vive desde tus entrañas amorosas. ¿Todos los que aman? Todas, todos, todes. Aunque nosotros tratemos de hacer distingos, matizaciones, construcciones teológicas, que sustenten nuestra doctrina y a veces restrinjamos ese todo…mientras tú nos sigues amando, a todos, todos, todos, con una mirada comprensiva y benevolente.

De Dios

7 de enero
Feria después de Epifanía

I Jn3, 22-4,6 Nosotros somos de Dios

Sellados con tu sello. De tu amorosa propiedad. Criaturas tuyas. Nosotros somos de Dios, somos hijos tuyos, y en algún momento se manifestará lo que seremos, en tu gloria, en la vida eterna. En tus manos, Señor. Estamos. Somos.

Epifanía

6 de enero

Epifanía de Nuestro Señor Jesucristo

Mt 2, 1-12 Y cayendo de rodillas lo adoraron

Allá estoy, delante de ti, con los magos de oriente, después de haber salido de mi casa siguiendo el sueño de la estrella, desinstalándome en el asombro de lo inesperado que me lleva hasta ti. Aquí estoy, entregándote los regalos de mi vida, cayendo de rodillas delante de ti, adorándote. En la carne frágil de la humanidad empobrecida.

Desde tu amor

5 de enero

Lunes antes de la Epifanía

I Jn 3, 11-21 El que no ama permanece en la muerte

Siempre es una cuestión de amor. Desde tu amor, inconmensurable. Así, Señor, nosotros en tu amor, y tu amor desbordándose en vida para la salvación del mundo. Cuando no amo me excluyo de tu fuente de vida y permanezco en la muerte. Y las tinieblas se ciernen en torno a mi cuando me alejo de tu luz amorosa y no la brindo a los que tengo más cerca, y más lejos, a cualquiera que venga en tu nombre para alterar mi vida, desde tu amor.

Ilumina los ojos de mi corazón

4 de enero

Segundo domingo después de Navidad

Ef 1, 3-6.15-18 ilumine los ojos de vuestro corazón

Ilumina, Señor, los ojos de mi corazón para que pueda comprender la bendición incesante con la que me envuelves. Elegido por ti antes de la creación del mundo, destinado a ser santo e irreprochable ante ti por el amor. Ilumina los ojos de mi corazón para que no deje de comprender la esperanza a la que me llamas, la herencia de gloria que me tienes prometida.

Semejanza

3 de enero
Misa del día

I Jn 2, 29-3,6 Seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es

A esto nos llamas. A estar unidos a ti en la eternidad, en semejanza, en la visión de tu gloria, en unión silenciosa, en plenitud de vida. Es un abismo de gracia que me desborda con solo imaginarlo. Por eso cierro mis sentidos, y quedo sosegado, quieto, callado, y entregado a tu bondad, que mece mi vida.

Cántico nuevo

2 de enero
Misa del día

Salmo 97 Cantad al Señor un cántico nuevo

A esto me llamas. A cantar a lo largo de este año que acaba de comenzar un cántico nuevo, un canto de mayor generosidad, de mayor desprendimiento, de mayor disponibilidad, un cántico desinteresado, un cántico que aproveche la melodía de tu evangelio y la armonía de tu vida, entregada por amor para nuestra salvación.

Bendición al iniciar el año

1 de enero de 2026
Santa María, Madre de Dios

Nn 6, 22-27 Esta es la fórmula con la que bendeciréis

Al inicio de este año, Señor, imploro tu bendición para todas las personas que leen este comentario diario, y para todos los que, aún sin saberlo, te buscan en lo profundo de su ser.
El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz.