5 de marzo
Sábado después de ceniza
Is 58, 9-14 Brillará tu luz en las tinieblas
Así será cuando sacie el alma afligida. Y me pregunto ante ti, Señor, cómo hacer, en mi día a día, cómo vivir haciendo realidad en mi vida tu Palabra.
Comentarios diarios a la Palabra de Dios, que ayuden a rumiarla y encarnarla
4 de marzo
Viernes después de ceniza
Is 58, 1-9 y no cerrarte a tu propia carne
Este es el ayuno que tú quieres, Señor, y al que me llamas: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, partir mi pan con el hambriento, cubrir a quien vea desnudo, hospedar a los pobres sin techo, y no cerrarme a mi propia carne en la carne de la humanidad herida. Ayúdame tu, Señor, por tu misericordia.
3 de marzo
Jueves después de ceniza
Dt 30, 15-20 Pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición
Cada día. La vida y la muerte. En singular batalla. Se que, si te elijo a ti, que me has elegido, viviré. Ayúdame a discernir lo grande y lo pequeño de mi vida, Señor. Unirme a tu muerte para resucitar contigo. Y muerto el que es la vida triunfante se levanta.
1 de marzo
Martes VIII
Mc 10, 28-31 Cien veces más
Es lo que nos prometes a los que por ti hemos dejado casa, hermanos o hermanas, madre o padre, hijos o tierras…el ciento por uno es una realidad que todos experimentamos, en cualquier orden de la vida: cuantos más damos, más recibimos. Puro don tuyo. Me pregunto, ante ti, Señor, el por qué, y sabiendo esto, no soy capaz de darte más.
28 de febrero
Lunes VIII
Mc 10, 17-27 Anda, vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres
Una vez más me llamas a la desposesión, a dejarlo todo por amor a ti: bienes efímeros por el bien de tu amor. ¡Qué difícil, Señor, comprender que con mis riquezas no puedo comprender la dinámica del evangelio, ¡ni abrirme a la presencia de tu reino!
27 de febrero
VIII domingo
C 6, 39-45 El hombre bueno, de la bondad que atesora su corazón saca el bien
Bueno soy porque todo lo creado por ti es muy bueno. A tu imagen y semejanza. Otra cosa es cómo he perdido el lustre original. Por eso te pido, Señor, que saques de mi lo que tú mismo has puesto: la belleza, la bondad, el bien. Para gloria de tu nombre.
26 de febrero
Sábado VII
Salmo 140 Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia
Mi oración rutinaria, mi oración distraída, mi oración sincera y entregada, silenciosa y vacía para que tú me llenes, mi oración con las palabras que tú me das suba hasta ti que ya la conoces, antes de que las palabras lleguen a mi boca. Ya sea matutina o vespertina, suba mi oración hasta ti Señor, suba como el humo de la barrita de incienso, que cada mañana enciendo para ti.
24 de febrero
Jueves VII
Santiago 5, 1-6 Vuestra riqueza está podrida y vuestros trajes se han apolillado
Bien es verdad. Vuestro oro y vuestra plata están oxidados y su herrumbre se convertirá en testimonio contra vosotros, y devorará vuestras carnes como fuego. Durísima tu palabra. Y real. Que la acoja y me siga interrogando. Habéis vivido con lujo sobre la tierra y os habéis dado la gran vida, habéis cebado vuestros corazones para el día de la matanza. Que me convierta y crea en tu evangelio.