pastor

22 de febrero
Martes VII

Salmo 22 El señor es mi pastor

Nunca me canso de acercarme a ti y dialogar contigo con las palabras de este salmo, que son un bálsamo en medio de las espesuras de la vida. Tú eres mi pastor, contigo nada me falta, me conduces hacia las verdes praderas, tú eres mi alimento me conduces hacia fuentes tranquilas, tú eres mi manantial, reparas mis fuerzas, tan débiles. Me guías por el sendero justo, y ello es tan evidente…aunque camine por cañadas oscuras nada temo, porque tú vas conmigo. Y el detalle final me unges la cabeza con perfume, y huelo a ti.

Fe

21 de febrero
Lunes VII

Mc 9, 14-29 Ayuda mi falta de fe

Es también una oración diaria, Señor. Tú conoces mi fe, y sabes que necesito que la aumentes, que me ayudes a creer más en ti. Claro que creo, pero es un creer sin que repercuta en cada suspiro de mi vida. Quiero creer empapándome de ti y siendo un tú en la vida de cada día. Por ello deseo que ayudes mi falta de fe.

Bendice

20 de febrero
VII domingo

Salmo 102 Bendice alma mía al Señor

Bendice alma mía al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice alma mía al Señor, y no olvides sus beneficios. Y en ello estamos, Señor, cada día Y me gustaría que esta bendición por mi parte fuese en cada suspiro de mi vida.

tranfigurado

19 de febrero
Sábado VI

Mc 9, 2-13 Se transfiguró delante de ellos

Envuélveme con tu manto de luz, con la claridad que procede de ti, déjame en a sabor, reposado, y en ti transfigurado.

Obras y fe

18 de febrero
Viernes VI

Santiago 2, 14-24.26 ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe si no tiene obras?

Un clavo más que rematas. Una fe sin obras es una fe muerta. Muéstrame tu fe sin obras y yo con mis obras te mostraré mi fe. Y el ejemplo que nos pones es el de la caridad con el prójimo, que tiene tu rostro. Cada día llamándonos a la conversión del corazón, Señor

sin acepción

17 de febrero
Jueves VI

St 2, 1-9 No hagáis acepción de personas

Más claro agua, es tu Palabra: “si establecéis diferencia entre las personas, cometéis pecado”. Tendremos que hacer un cursillo acelerado, otro más, para comprender la manera que tienes tú de actuar, y de amarnos a todos sin excepción, de ningún tipo. Es tan evidente….y sin embargo nos cuesta tanto comprenderte, Señor….

Huérfanos y viudas

16 de febrero
Miércoles VI

St 1, 19-27 Atender a viudas y huérfanos en su aflicción

Esa es la religiosidad verdadera, nos dice el apóstol, que no se anda con chiquitas. Y mientras tanto nosotros que si son churra o son merinas, que si yo de Pedro y tú de Pablo, que si que si no, que si digo si es que te estoy diciendo no, y viceversa. Y confundiendo a las pobres viudas y los pobres huérfanos, a los que aburrimos con nuestro discurso de autoprotección. Y tú no te aburres de nosotros, Señor, porque tienes entrañas de misericordia, pero nos dices, como ayer, ¿tenéis el corazón embotado?

Embotados

15 de febrero
Martes VI

Mc 8, 14-21 ¿Tenéis el corazón embotado?

Eso nos reprochas, Jesús. Tenemos el corazón embotado y no te vemos, y no te oímos, y no somos capaces de comprender que todo, todo, viene de ti. Y se nos llena la cabeza de los pájaros del uno mismo, y nos enredamos en nuestra propia red, y caemos en nuestra propia trampa, y no nos abrimos a la libertad que nos ofreces: salir de nuestra propia esclavitud.

Entre nosotros

14 de febrero
Santos Cirilo y Metodio

Lc 10, 1-9 El Reino de Dios ha llegado a vosotros

Esta es la verdadera felicidad, el verdadero fruto de tu amor. Que tu Reino de vida, de verdad, de libertad, de paz, está en medio de nosotros, al alcance de nuestra mano. Y que nos llamas a participar de este Reino, en nuestra sociedad, dando testimonio de tu amor, amando como tú amas. Ese es el verdadero amor: el que da la vida por el otro. Lo demás, son fuegos artificiales del consumo que siempre tiende a celebrar para gastar, para adormecer la espantosa banalidad de su propuesta.

Bienaventurados

13 de febrero
VI Domingo

Lc 6, 17-20-26 Bienaventurados

Eso es tu evangelio, Señor, una bienaventuranza, un camino de plenitud de vida, una oferta de sentido. Y sobre todo, un camino para unirse más contigo, para amarte y servirte cada día, sin pensar ni en bienaventuranza ni en recompensa, solo por amor a ti que me amas.