El Señor

25 de abril
Viernes Octava de Pascua

Jn 21, 1-14 Es el Señor

Todo conduce, en estos días de la octava de Pascua, a reconocerte: es el Señor. Eres tú, muerto, y ahora resucitado. Eres tú, ausente, que te haces presente. Eres tú, que acompañas nuestro caminar, aunque no lo sepamos. Eres tú, que ofreces tu paz a nuestros corazones inquietos. Eres tú que sales al encuentro de quien te busca con corazón sincero, con anhelo de amor. Eres tú, que colmas de alegría nuestro ser con la claridad de tu gloria. Eres tú, el Señor.

Paz

24 de abril
Jueves Octava de Pascua

Lc 24, 35-48 Paz a vosotros

Una manera de entrar en el espíritu del Resucitado, en el pascual, es rezar la oración de san Francisco

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Oh, Maestro, que yo no busque tanto
ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.
Porque dando se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
y muriendo se resucita a la vida eterna.

Ardía el corazón

23 de abril
Miércoles Octava de Pascua

Lc 24, 13-35 ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba?

Ardía y arde mi en el recuerdo de tu voz magnífica, tu voz suave y perfumada, tu voz dulce y luminosa, tu voz potente, la voz que es tu Palabra, con la que hiciste todas las cosas, con la que transformas mi luto en danzas, mi desierto en vergel florido, mi oscuridad en claridad de tu presencia, mi tibieza en volcán enamorado. Arde mi corazón cuando me hablas en el silencio, y aunque no lo sepa, ni lo comprenda, se que tu hablar me arrulla y me embriaga, como el perfume del nardo.

¿A quién buscas?

22 de abril
Martes de octava de Pascua

Jn 20, 11-18 Mujer, ¿por qué lloras?¿a quién buscas?

Te busco a Ti; creo que lloro por Ti, porque te he perdido, y ando buscándote entre los muertos cuando estás vivo. Pero sin saberlo lloro porque todavía soy incapaz de reconocerte, hasta que no oiga tu voz que me llama y pronuncia mi ser con amor. Te busco, Señor, como la amada busca al amado, sin cabeza, sin aliento, solo con el corazón envuelto en el deseo de saber que te amo desde las entrañas de tu mismo amor. ¡María!¡Maestro!

Alegraos

21 de abril Lunes de la octava de pascua

Mt 28, 8-15 Alegraos

Esta es la primera palabra que escucho de ti en esta semana, eco prolongado de tu resurrección. Alégrate. Alégrate como María, porque recibes mi vida que te da la vida. Alégrate como una primavera en flor, al salir del invierno, cuando la lluvia ha cesado y canta la alondra en el nido de tu corazón. Alégrate porque soy tu Señor y estoy en ti, Salvador y Rey. Alégrate y transmite la alegría a tus hermanos, a los que no creen, por toda la creación. He resucitado, para ti.

Pascua de Resurrección

20 de abril
Domingo de Pascua

Col 3, 1-4 Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de alá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios, aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo, escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.

Vigilia pascual

19 de abril
Vigilia Pascual

Mt 28, 1-10 Alegraos

Te ofrezco esta jabalina para que, a lo largo de la noche, vayas con ella hacia lo alto, acercándote al que te ofrece la vida resucitada, al que alegra tu corazón, al que te hace saltar de gozo en medio de esta noche santa.

Viernes Santo

18 de abril
Viernes santo

Jn 18, 1-19,42 E inclinando la cabeza, entregó el espíritu

Te ofrezco esta jabalina para que, a lo largo del día, vayas con ella hacia lo alto, acercándote al que muere porque te ama.

Jueves Santo

17 de abril
Misa vespertina de la cena del Señor

Ex 12, 1-8.11-14 Este día será para vosotros memorable
Sal 115 Alzaré la copa dela salvación invocando tu nombre
I Cor 11,23-26 Cada vez que coméis de este pan y bebéis de este caliz, procalmáis la muertre del Señor hasta que vuelva.
Jn 13, 1-15 Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Te ofrezco estas jabalinas para que, a lo largo del día, vayas con ellas hacia lo alto, acercándote al que está cerca de ti, pues te deja su cuerpo y su sangre para que te alimentes y vivas en él.