Vida religiosa

2 de febrero
Presentación de Nuestro Señor en el templo

Lc 2, 22-40 Mis ojos han visto a tu salvador

Te he visto, te veo, eres luz que alumbras todo mi ser, eres lámpara encendida en la vida religiosa, que celebra hoy su jornada. Tantos hombres y mujeres dan su vida generosamente por ti y por tu evangelio, y proclaman la primacía de tu amor en sus vidas. Eres luz y sin embargo ahí estamos en las tinieblas de una vida religiosa que cada día se hace más oscura ante el futuro, una vida religiosa que en tantos lugares, en tantas congregaciones, camina hacia el calvario de su extinción. Muéstranos el camino que hemos de seguir. Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo.

Desnudo

1 de febrero
Jueves IV

Mc 6, 7-13 un bastón y nada más

En cada viaje, y son tantos los que hago, preparo la maleta, llena de cosas. Quiero satisfacer mi ser con tantas cosas que no dan ninguna consistencia, ninguna plenitud, es más, que me desvían tu camino: vacío, desnudo, despojado, pobre, sencillo, peregrino con solo un bordón, y nada más, ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja…confiado en tu providencia misericordiosa. A eso me llamas.

Llanto

30 de enero
Martes IV

II Sam 18,9-10.14b.24-25a. 31-9,3 ¡Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón, quien me diera haber muerto en tu lugar!

El llanto del amor herido. El dolor desgarrado de un padre que perdón al hijo que planea su muerte. El ofrecer la vida en sustitución. El desconsuelo sin fin. Y así, en medio de lo humano, Señor, apareces, te muestras, nos muestras cómo actúas en nuestra historia, en lo recóndito de nuestros corazones, en sus pasiones, en nuestra existencia, que es puro don tuyo.

Autolesión

29 de enero
Lunes IV

Mc 5, 1-20 Gritando e hiriéndose con piedras

Pongo en tus manos, Señor, a todas las personas que se autolesionan, que hacen daño a su cuerpo, que gritan porque no soportan su existencia, personas que entran en la senda de la culpabilización, de la punición, de la destrucción, personas carentes de afectos, de horizontes, personas profundamente heridas en lo más hondo de su ser…que en su desesperación encuentren una mano amiga, y la cercanía de tu misericordia que libera.

Fuego y voz

28 de enero
IV domingo

Dt 18, 15-20 No quiero escuchar más la voz del Señor, ni quiero ver más ese gran fuego, para no morir

Tu voz que resuena en mi interior y quiebra mi fortaleza, tu fuego, llama de amor vivo que purifica mis entrañas y las deja vacías de todo lo que no seas tú, déjame oír tu voz amada, enciende el fuego de tu amor, incendia mi ser, entre tu palabra en mi vida y deje que mi existencia arda y sea antorcha de tu misericordia.

Silencio

27 de enero
Sábado III

Mc 4,35-41 ¡Silencio, enmudece!

Hoy canto por mí y por unos cuantos conocidos, quizá por ti también, el canon de Taizé, cristo Jesús, luz interior, no dejes que mis tinieblas me hablen, cristo Jesús, luz interior, dame el don de acoger tu amor.

Reaviva

26 de enero
Santos Timoteo y Tito

II Tim 1,1- Reaviva el don de Dios que hay en ti

O tú me reavivas, y atizas mis rescoldos para hacerme fuego, llama vida, hoguera tuya, o se enfría en mi cuerpo tu don. ¿Pero cómo se enfría si me quemas en tu amor?

Tu resplandor

25 de enero
Conversión de san pablo

Hechos 22, 3-16 De repente una gran luz me envolvió con su resplandor

Sin causa aparente, salí de la oscuridad y en esa tarde tu luz su hizo aurora de alba, estrella matutina, venus del ocaso, sin tiempo, sin principio, sin fin, todo en un instante eterno, el ser embebido, unido a todo lo que es tuyo, perdido en el universo, perdido el ser en tu inmensidad, todo tuyo, sin saberlo, muerto en vida, resucitado, vivo en tu plenitud inesperada. Te desconozco ahora y eres mi ser, pues sin ti nada y vacío, y en ti todo es nada.

Construir la casa

24 de enero
Miércoles III

II Sam 7, 4-11 ¿Tú me vas a construir una casa para morada mía?

¡Ay, gusanito de Jacob, qué bobalicón y corto de entendederas eres!, ¿no  te das cuenta que tú no me puedes construir nada, que si yo no construyo la casa en vano se cansan los albañiles? ¿Qué vas a construirme tú, cuando soy yo en que pongo mi tienda en tu tierra, y te habito, y te hago morada mía, para que encuentres en tu tierra mi tesoro, y vendas todo, lleno de alegría, y para comprar lo que yo mismo te doy?