el signo

12 de febrero
Lunes VI

Mc 8, 11-13 ¿por qué esta generación reclama un signo?

Muchas veces, señor, te pido un signo. ¿Qué más signo quiero que el de tu cruz? ¿Qué más signo que unirme a ti en tu cruz? ¿Qué más signo que mi vida religiosa en castidad, pobreza y obediencia? ¿qué más signo que tu eucaristía diaria? ¿Qué el “ve y haz tu lo mismo” con tu prójimo herido, con el hermano que está solo y desamparado…? El signo me lo da tu providencia en mi vida, en la que confío.

Tu gloria

11 de febrero
VI Domingo

I Cor 10, 31-11,1 Hagáis lo que hagáis, hacedlo todo para gloria de Dios

Hoy, desde que me levante hasta que me acueste, en todo momento, yendo de camino, estando en casa, con el pensamiento, con la palabra, con mis acciones, en mi silencio, quiero dedicar todo mi ser a tu gloria y alabanza, sencillamente, humildemente, desapercibido, desaparecido.

Compasión

10 de febrero
Sábado V

Mc 8, 1-10 Siento compasión de la gente

Señor, danos entrañas de misericordia ante cualquier miseria humana. Dame la mirada y el gesto, la palabra oportuna frente al hermano que está solo y desamparado, explotado o deprimido. Que tu Iglesia sea un instrumento de tu justicia y tu paz, para que todos encuentren motivo para seguir esperando.

Effeta

9 de febrero
Viernes V

Mc 7, 31-37 Effetá

Abre mis oídos para escucharte. Abre mi boca para proclamar tus maravillas. Abre mi corazón para amarte sin medida, cada día, hoy especialmente con mayor amor. Abre mi corazón para acoger el don de tu amor.

justicia y derecho

8 de febrero
Jueves V

Salmo 105 Dichosos los que respetan el derecho y practican siempre la justicia

En un mundo de tanta iniquidad, con tanta injusticia, donde no se respetan los derechos más inalienables del ser humano, y se vulnera su dignidad, especialmente con las mujeres y los más desfavorecidos; en un mundo donde la corrupción campa a sus anchas….haz que tu palabra mueva nuestros corazones por proclamar y defender el derecho y la justicia de todas tus criaturas, Señor.

Interior

7 de febrero
Miércoles V

Mc 7, 14-23 nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre

Todo está en el interior: el tesoro de tu gracia, sabiduría y prudencia, que habita dentro de cada uno de nosotros. Y el corazón torcido, que se separa de tus mandatos, y no quiere seguir tu voluntad, también está dentro. Asentarme en el bien que me regalas, en la vida verdadera desde la que me habitas, es entrar en el alcázar donde me pones a salvo, donde eres defensor de mis peligros. Aumenta mi conciencia de tu ser en mí.

Inabarcable

6 de febrero
martes V

I Re 8, 22-23.27-30 Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte

Y si los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, ¿cómo pretendo yo encerrarte en mis ideas, en mi mente, en mis afectos, en mi corazón?¿por qué te reduzco en mis categorías y no de dejo ser Dios?

orla de tu manto

5 de febrero
Lunes V

Mc 6, 53-56 Les rogaba que le dejasen al menos tocar la orla de su manto

Lleno de fe y esperanza me acerco a ti, con todas mis dolencias y enfermedades del alma, con todas mis infidelidades, y una vez más, desde mi fragilidad, te pido que me dejes tocar la orla de tu manto, para alcanzar de ti amor y gracia. Por tu misericordia, con tu misericordia dame vida para amarte y servirte cada día más.

Apóstol

4 de febrero
Domingo V

I Cor 9, 16-19.22-23 ¡Ay de mí si no anuncio el evangelio!

¡Ay de mí si no anuncio el evangelio! ¡ay de mí, Señor, si no doy testimonio de ti con mi vida, con mi palabra, con mi trabajo, con las tareas que me tienes encomendadas, con mis idas y venidas, con todo mi tiempo, con todo mi ser!¡Ay de mi si hago espacios reservados que no te entrego a ti, hasta consumirme para proclamar y anunciar tu buena noticia de salvación para la humanidad! Hazme cada día más apóstol tuyo.

Corazón atento

3 de febrero
Sábado IV semana

I Re 3, 4-13 Concede a tu siervo un corazón atento, para discernir

La misma petición que te hace salomón la hago hoy, con sus palabras. Dame un corazón atento a ti, y a tu paso por mi vida, a los signos de los tiempos, donde me llamas. Hazme capaz de comprender los lugares en donde me das la vida, los lugares en los que transito por cañadas oscuras y en sombras de muerte. Que sepa preferirte sobre todas las cosas, que en todo te busque a ti.