lágrimas

26 de enero
Santos Timoteo y Tito

II Tim 1, 1-8 Al acordarme de tus lágrimas

Recoges tú mis lágrimas en tu odre, Señor. Lágrimas de emoción, de vulnerabilidad, de incapacidad, de afectividad herida, de temor, de incertidumbre, de ego herido, lágrimas de lo profundo, que en este año de la pandemia han aflorado con mayor frecuencias. Lágrimas que son dolor de mis pecados. Me duele de todo corazón ofenderte, Señor. Y tú te acuerdas de mis lágrimas.

Epifanía

25 de enero
Conversión de San Pablo

Hechos 9, 1-22 Una luz celestial lo envolvió con su resplandor

Tu luz celestial y tumbativa, el río cardoner con su discurrir, la infancia de Jesús en parís…y también tantos momentos corrientes y molientes de la vida, puertas a tu presencia absoluta, a tu divinidad en mi vida, al sacramento de tu amor en los más descartados de nuestra sociedad. Ayúdame, Señor, a estar atento a las epifanías cotidianas, donde siempre te manifiestas.

En pos de ti

24 de enero
II domingo

Mc 1, 14-20 y se marcharon en detrás de él

Cada día el deseo de seguir tus pasos, cada día la voluntad de ponerme en camino contigo, cada día tu gracia que me sostiene y acompaña en esta vocación que me has regalado, y que llevo en vasijas de barro. Cada día, Señor, el regalo, y la responsabilidad, de ser discípulo tuyo. Don y tarea.

Fuera de sí

23 de enero
Sábado II

Mc 3, 20-21 vinieron a llevárselo porque se decía que estaba fuera de sí

En muchas ocasiones que pongo fuera de mí, desde mi centro. En algunas ocasiones eres tú el que me sacas de mi mismo, me desquicias, me vuelves loco en ti. Que sepa discernir las locuras que vienen de ti, y enloquezca verdaderamente inflamado en tu amor

Contigo

22 de enero
Beato Guillermo José Chaminade

Mc 3, 13-19 Llamó a los que quiso y se fueron con él

Gracias, Señor, por mi vocación marianista. Gracias por todas las personas que formamos la gran familia marianista. Gracias por Guillermo José y Adela, fundadores, que recibieron tu gracia y el don de ofrecer un nuevo carisma a la Iglesia. Danos aquello que más necesitemos para vivir fieles a todas las exigencias del misterio de nuestra vocación

Salvator II

21 de enero
Jueves II

Hb 7,25-8,6 Jesús puede salvar a los que se acercan a Dios por medio de él

Y éste es el misterio de tu gracia, pues tú te acercas a todos y nos ofreces a todos la salvación. Tú estás cerca y todas tus acciones son leales. Tú engrandeces y confortas a todos.

Salvator

20 de enero
San Sebastián

Mc 3, 1-6 ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?

Mostremos tu salvación a todo hombre, a toda mujer, a toda persona que se sienta incomprendida, herida, marginada, despreciada, minusvalorada, por su vida afectiva sexual. Que la Iglesia sea un lugar de reconciliación y de paz para ellas, un hogar donde vivir plenamente su ser amadas por ti. Sin reservas.

Liberado

19 de enero
Martes II

Mc 2, 23-28 El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado

Para liberarnos tú, Cristo, nos liberaste. Haznos comprender la fuerza de tu amor, de tu misericordia, que va más allá de nuestra ley.

Odres viejos

18 de enero
Lunes II

Mc 2, 18-22 Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos

Porque el vino revienta los odres y se pierden vino y odres. Y tú nos ves, Señor, con la mejor de las voluntades, con generosidad, con esperanza, poniendo una y otra vez vino nuevo en odres viejos. Aunque digamos que no. Bien nos conoces. Solo tú puedes remediarnos.

Me has llamado

17 de enero
II domingo

Sm 3, 3b-10.19 Aquí estoy porque me has llamado

Una vez más, Señor, pongo ante ti el misterio de la vocación. Tú me has llamado, tú me sostienes, tú estás al origen y en la meta de mi vida. Tú me sigues llamando cada día y cada día quiero decirte con generosidad y entrega, aquí estoy porque me has llamado, hágae en mi según tu voluntad.