24 de febrero
Martes I de cuaresma
Is 55, 10-11 así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía
Tu Palabra, que es eficaz, más que espada de doble filo, entra hasta el fondo del alma y la enriquece. Basta leerla, rumiarla, meditarla, respirarla, dejar que vaya tomando posesión de nuestra vida. Olvidando los propósitos tan cuaresmales, que lo único que hacen es centrarnos en nuestro esfuerzo, en nuestro ego, en nuestra falta de voluntad. Centrémonos en ti, en tu Palabra. Y actuemos en consecuencia.
