27 de enero
Martes III
Mc 3, 31-25 Te buscan
Tu madre y tus hermanos te buscan. Te buscan tantas personas, anhelan la verdad que tú ofreces, la realidad real de sus vidas, tan alejadas de todo lo esencial, tan perdidas en banalidades. Te buscan los que desean contemplar la belleza de tu rostro. Te ansían los que desean ser acariciados por tu bondad, acogidos por tu ternura. Entre ellos estoy también yo. Tengo sed de Dios, del Dios vivo.
