12 de diciembre
Viernes II de adviento
Mt 11, 16-19 Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado
Este evangelio siempre me ha parecido una especie de koan, que se abre al misterio de tu presencia escondida, y sin embargo tan real. Y lo único que te pido en esta mañana es que cuando toques la flauta baile en tu presencia. Hoy. Y siempre.









