Pascua VII

18 de abril
Sábado de la Octava de Pascua
Mc 16, 9-15 No la creyeron


Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo habían visto, no la creyeron…también otros dos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron. Por último se apareció Jesús a los Once, cuando estaban en la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído  los que le habían visto resucitado. Igual que hoy.
Y les dijo: “Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación” Mandato que recibimos también hoy. Porque también hoy, en este día de Pascua, se nos anuncia que has resucitado.”

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Pascua VI

17 de abril
Viernes Octava de Pascua
Jn 21, 1-14 Es el Señor

No tengo pescado, Señor, que ofrecerte. Solo tengo lo que tú me das. La palabra que el discípulo al que tanto querías, tan lleno de tu amor, me dice al ver la red repleta de peces. “Es el Señor”. Solo el amor te reconoce en la carencia y en la abundancia, en la salud y en la enfermedad,  en toda ocasión. Eres tú, el Señor, y quiero desnudarme de todo lo que no sea el amor para recibir tu amor resucitado y poder decir: ¡Verdaderamente ha resucitado el Señor!

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Pascua V

16 de abril
Jueves octava de Pascua

Lc 24, 35-48 Paz a vosotros

Otro don de la Pascua: la paz, que nos dejas y nos das. Paz que recibo de ti, cuando te reconozco como Señor y dador de vida. Paz cuando, unido a tu cruz, recibo en mis muertes el don de la vida verdadera. Paz cuando te escucho preguntar: ¿por qué os alarmáis, por qué surgen dudas en vuestro interior? La paz que es tu don, señor. Hazme instrumento de tu paz, pues verdaderamente has resucitado.

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Pascua IV

15 de abril
Miércoles octava de pascua

Lc 24, 13-35 ¿No ardía nuestro corazón…?

¿No arde mi corazón cuando, por el donde la fe, se te sin saber cómo vivo en mí? ¿No arde mi corazón cuando escucho tu palabra?¿No arde mi corazón con el don de la Iglesia? ¿No arde mi corazón al celebrar la eucaristía? ¿No arde mi corazón al contemplar el testimonio de tus santos, que dan la vida contigo y en ti poseen la vida verdadera? ¿No arde mi corazón al saber que peregrino en este mundo caminas conmigo? Entonces, si tanto arde mi corazón, ¿por qué no grito con mi vida, “es verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido”?

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Pascua III

14 de abril
Martes octava de Pascua

Jn 20, 11-18 María Magdalena fue y anunció

Es la consecuencia inmediata de verte resucitado: transmitir que te hemos visto, que la muerte no tiene dominio sobre Ti, que vives entre nosotros, que podemos abrir los ojos y reconocerte, los oídos y escucharte, que cambias nuestro luto en danza…Dar testimonio de Ti, Cristo amado, y de la profundidad inmensa de tu amor que se ha entregado hasta la muerte  para salvarnos, para darnos vida desde más allá de la muerte. Anunciar a todos los hombres y mujeres cercanos y lejanos, Verdaderamente Cristo ha resucitado, aleluya.

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Pascua II

13 de abril
Lunes octava de Pascua

Mc 28, 8-15 Alegraos
Es el primer fruto de la Pascua: alegrarse del anuncio que acabamos de escuchar. Has resucitado. Alegrarse y no tener miedo. Alegrarse porque tu luz vence la oscuridad de nuestra vida. Alegrarse porque has triunfado sobre el mal de este mundo. Alegrarse porque te haces presente en la comunidad, en  medio de la Iglesia Alegrarse porque te haces vivo entre nosotros y nos vivificas. Alegrémonos y gocemos, que es Pascua de resurrección. ¡Cristo ha resucitado!

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Pascua

12 de abril
Pascua de Resurrección
Misa del día

Jn 20, 1-9 Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura

Pedro y Juan tienen que ver la tumba vacía para comprender la escritura que habían escuchado tantas veces: que habías de resucitar de entre los muertos. Habían estado contigo, Palabra viva, te había seguido por los caminos de Palestina, pero eran tardos en comprender. Como nosotros. Que habiendo escuchado tantas veces el grito pascual: ¡verdaderamente ha resucitado el Señor!, o acabamos de entender el caudal de vida que nos ofreces, Tú, Señor resucitado.

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Vigilia Pascual

12 de abril
Vigilia Pascual
Mc 16, 1-7 No está aquí. Ha resucitado.

No estás en la tumba, Señor; no estás entre los muertos; no estás en los lugares de muerte que frecuento. Estás crucificado con los crucificados, pero dando vida. Has resucitado. La muerte ya no tiene poder ni dominio, no tiene la última palabra. Y tu vida sostiene nuestras vidas, y las abre a la esperanza de la vida eterna. Contemplar en silencio tu Pascua, y adorar.

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Viernes Santo

10 de abril
Viernes Santo

Jn 18, 1-19, 42 E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

Me arrodillo ante ti, Señor. Recibo tu muerte como un don. Adoro tu cruz.

A vos corriendo voy, brazos sagrados,
en la cruz sacrosanta descubiertos,
que para recibirme estáis abiertos,
y para no castigarme estáis clavados.
A vos, divinos ojos eclipsados,
de tanta sangre y lágrimas cubiertos,
que para perdonarme estáis despiertos
y para no confundirme estáis cerrados.
A vos, clavados pies para no huirme;
a vos, cabeza baja, por llamarme;
a vos, sangre vertida para ungirme;
a vos, costado abierto quiero unirme;
a vos, clavos preciosos quiero atarme
con ligadura dulce, estable, firme.
(Juan M. García T., poeta colombiano)
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Jueves santo

9 de abril
Jueves santo

Jn 13, 1-15 Los amó hasta el extremo

Déjame reclinar la cabeza en tu regazo. Déjame ver cómo te quitas el manto, y nos lavas los pies, sigo indeleble de tu amor hecho servicio; déjame, Señor, escucharte: “os he dado ejemplo para lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis”. Concédeme desvivirme en ti, Señor, en este Triduo Pascual, cada día de mi vida, en el servicio de una vida entregada, contemplando tu amor. Hasta el extremo.

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